barañáin - La avenida Comercial de Barañáin lleva un par de semanas animalizada. Por allí campan a sus anchas un caballo, dos toros, un avestruz o un cocodrilo, bichos normales fuera de lugar que comparten espacio con un dragón, un dinosaurio o un incierto personaje cornudo a medio camino entre la invención y los seres mitológicos de los carnavales de Alsasua o Valcarlos. Este peculiar zoológico solo responde a la lógica de Antonio Hernández, responsable del ingenio. Y sus ocho figuras inanimadas tienen una particularidad más: están fabricadas solo con material reciclado, sobre todo neumáticos.Hernández, vecino de Barañáin de 62 años es un viejo conocido que ya talló en 2006 las tres esculturas de la plaza de los Sauces. “Yo no he sido siempre escultor”, confiesa. A raíz de un accidente laboral en 1999, a este soldador con 35 años de experiencia le “jubilaron”. Y desde entonces “teniendo todo el día libre, y una vez que me recuperé del accidente, gracias a dios bastante bien, empecé a probar con pequeños cuadros. Ahí fui descubriendo una faceta de mi vida que estaba oculta. Vi que entendía bien la talla y me manejaba con la perspectiva, empecé a hacer volúmenes y pequeñas exposiciones en Barañáin y mucha gente del pueblo me fue animando”, cuenta.
Hasta que, experimentando y probando con figuras cada vez más complejas, un día se topó en Internet con “las fotos de un coreano que hace maravillas con neumáticos y me llamó mucho la atención el tema del reciclado”. Y se puso manos a la obra. En cada una de las ocho figuras de esta exposición ha empleado unos 3.000 tirafondos y un mes de trabajo. “Cuando están los críos jugando por aquí esto se convierte en el parque jurásico de Barañáin”, asegura. Pero aquí no acaban sus proyectos.
más iniciativas Hernández está ultimando además un jardín, también con neumáticos de coche, detrás del frontón Retegi. Queda poner una manta, piedra rodada, el riego por goteo y las plantas, pero espera poder estrenar el lugar a finales de mes. “Es un jardín impresionante”, dice ilusionado, “y además pionero en el tema de materiales reciclados con neumático”. También fundó la asociación de aficionados a la talla y manualidades de Barañáin (está a la espera de que el Consistorio le ceda un local para poder dar cursos a los interesados en la materia) y “siempre estoy haciendo propuestas al Ayuntamiento en temas culturales”.
Unas huertas ecológicas con el sistema de cultivo verticales e hidropónico, esta vez con tubo de PVC reciclado de una obra en la plaza de los Castaños. Lámparas de mesa con botellas de licor, esculturas en madera, hierro o papel maché, unas papeleras con neumático y maceteros con figuras de animales que pueden verse en el Parque de los Sentidos de Noáin, Ayuntamiento con el que también tiene buena relación, y sillones, sillas o mesas con neumático de bicicleta son algunas de sus ocurrencias. “De tantas cosas que tengo en estos momentos ni me acuerdo”, dice al enumerarlas.
Y desde hace un tiempo le rondan otras ideas por la cabeza para “darle vida al pueblo”. “Me gustaría abrir el lago, y sin hacer ninguna obra transformarlo en un museo abierto, un espacio donde tengamos cabida todos los artistas del pueblo y de fuera que quieran exponer aquí. Quiero presentarle la idea a este Ayuntamiento, que parece más por la labor de hacer cosas por el pueblo. También sigo pensando en hacer un parque para los niños en la zona de la pista de atletismo con caballitos, elefantes y demás hechos con neumáticos, y unos circuitos para que niños y mayores puedan hacer un poco de deporte si les apetece. Pero a eso todavía hay que darle forma”. Tiempo, ganas e ideas no le faltan.