Un año más, los sonidos de los cencerros recibieron a los Reyes Magos en Altsasu, una tradición que ayer cumplió medio siglo desde su recuperación. Y es que es costumbre que los y las txikis, encabezados por otro monarca, llamen y guíen a Melchor, Gaspar y Baltasar en su visita a la villa. Estaba al frente Xabier Erreka Oraa, elegido por la suerte a través del reparto de bollos entre la chavalería. Este niño de 10 años, que cursa 5º de Primaria en Iñigo Aritza Ikastola, fue el agraciado con la figura que guardaba en su interior uno de los 350 bollos que se repartieron. 

La cita era cada la noche en la plaza, frente al portal de Belén instalado junto al pórtico de la parroquia. Para entrar en calor y anunciar que había llegado el momento, realizaron una carrera por el casco viejo. De vuelta a la plaza, y en filas para poner orden, se comenzó con el reparto. Ainhoa Ramirez de Alda, Alaitz Larraza. Mª Carmen Goikoetxea y Jokin Zelaia se encargaron de que ningún txiki se quedara sin su bollo. 

Se repartieron 350 bollos, uno de los cuales escondía en su interior una figura.

Pronto se supo a quién había correspondido la suerte. Elegido el rey fue el momento de su proclamación, solemnizado con el Himno de Navarra. De la mano de su predecesor, Urko Borrega Velilla, recibió el narru; una piel de oveja para cubrir su cuerpo, sujeto por un cinturón con 12 pequeños cencerros, uno por cada mes de reinado. Una txapela y una makila o vara de mando completaban la vestimenta. Como recuerdo de este mandato, recibirá un pequeño cencerro de plata. Cumplido el protocolo, la chavalería salió a la carrera en busca del séquito real para mostrarle el camino al portal.

Los y las cencerreras fueron a recibir a los Reyes Magos con otro monarca al frente. N.M.

 

Medio siglo desde la recuperación de esta tradición

Esta secuencia se repite todas las tardes del 5 de enero desde 1976, cuando Enrike Zelaia y Luis Mari Lopez de Goikoetxea, dos personas fundamentales en la cultura y las tradiciones de Altsasu, recuperaron esta costumbre que se había perdido a mediados del pasado siglo en el salto a una sociedad industrial, al igual que otras. Lo cierto es que los sonidos de los cencerros, con sus sonidos purificadores son habituales la víspera de reyes en otros pueblos de la zona norte. Tampoco faltaron , en algunos casos por la mañana y en otros por la tarde. Adaptada a los nuevos tiempos, la cencerrada de Altsasu se integró en la cabalgata como acto de recibimiento a Sus Majestades de Oriente. Para su puesta en escena Zelaia se inspiró en el rey de la Faba. 

Desde el principio fue un éxito, sin faltar ningún año salvo en 2021 por la pandemia. Así, fue la elección del 50º monarca, un número redondo en una lista que año tras año se encarga de completar Lopez de Goikoetxea. Medio siglo después, este acto es fundamental en las celebraciones de la víspera de Reyes, envolviendo de más magia aún si cabe la noche de la ilusión.