El equipo de Gobierno de UPN en Estella-Lizarra cuenta con los presupuestos para este año y así se lo ha hecho saber al resto de las formaciones municipales que ya trabajan en el borrador de estas cuentas. Un borrador que calcula en 15.164.135 euros los ingresos del ayuntamiento, de los que destacan los más de 4,1 millones de impuestos directos e indirectos, además de los 8,3 millones recibidos en diferentes transferencias. Un balance que presenta en el apartado de los gastos los 7,4 millones de personal y en 5,5 los bienes y servicios prestados por el consistorio a los vecinos y vecinas. Una cifras que indican que existiría un superávit en este presente ejercicio de 284.753 euros y que la ciudad del Ega podría tener un margen de 1,33% para su endeudamiento. 

Con este panorama inicial, lo cierto es que UPN no ha consensuado con el resto de las fuerzas municipales las cuentas y las presentará en comisión de Hacienda este próximo miércoles en busca de improbables acuerdos con los que llevar su gestión hasta 2027, año en el que se cierra la legislatura y habría elecciones. 

Pero las cuentas presentadas por UPN son una maniobra maniatada previamente, bien por su escasa capacidad de llegar a acuerdos; por el incumplimiento generalizado de los que suscribió a comienzos de la legislatura con PSN o bien porque las partidas más importantes de estos presupuestos nacen del remanente de tesorería que han ido sacando desde la oposición y que habrá que trasladar de alguna manera a los actuales presupuestos todavía por aprobar.

 En este sentido, la gestión que le queda a UPN en 2026 es la de sumarse, o no, a las propuestas de EH Bildu, PSN, Geroa Bai y Contigo que es la mayoría real que está sacando adelante la gran parte de los proyectos que se podrían llevar a cabo durante este año. Así, deberá cumplir con los acuerdos de pleno por los que hacerse con el edificio de las Clarisas con un valor aproximado de dos millones de euros, compra que tendrá que unir a la del edificio del centro de jubilados de 550.000 euros. Pero las cuentas también están trufadas de diferentes acuerdos que UPN ha intentado retrasar cuanto ha podido, como es el caso del proyecto para la reconversión del frontón Lizarra o perder directamente las subvenciones del Gobierno de Navarra para La Chantona (conseguidas por EH Bildu y PSN) para el acceso desde Los Llanos a Oncineda. 

Sea aceptando las propuestas de la oposición o no, lo cierto es que la apuesta de este borrador de presupuestos presentados al final del primer mes del año cuenta con proyectos que podrían verse comprometidos si no se llega a acuerdos con la oposición, como es el caso del de la restauración de las murallas y el entorno del Santo Sepulcro (442.170 euros), la intervención en el casco histórico, las obras de la plaza san José, la rehabilitación del muro en la calle Valdeallín, las obras colegio Remontival o la ampliación de la escuela infantil de la ciudad. 

Turismo

Entre las maniobras del equipo de Gobierno destaca la implementación de partidas que suplan la salida de la ciudad de organismos como el Consorcio Turístico y Teder. Entre ellas desde UPN se propone una partida de 100.000 euros para la sociedad pública Gedemelsa, o los 60.000 para la promoción del turismo (la cuota del Consorcio era de 19.000 euros). También en este borrador se señala el incremento del presupuesto para las fiestas del Puy, las de agosto, las ferias de San Andrés, o una partida de 100.000 euros para parques infantiles, puntos que, de momento, no cuentan con mayoría y que podrían verse eliminados en esta fase. 

Patrimonio

También existen en estos presupuestos partidas variadas que irían desde el proyecto de reparcelación del polígono industrial, al mantenimiento del convenio con Nasuvinsa que podrían ser de máxima importancia para el futuro de la ciudad, pero que pasan por el apoyo de parte de la oposición. Ocurre los mismo con algunas partidas relacionadas con cultura y patrimonio que si bien se aprobaron en el ejercicio pasado habría que incorporarlas al de 2026. 

Con todo, la presentación del borrador es el primer paso para conocer la predisposición de las fuerzas políticas del Ayuntamiento y ver si la capacidad negociadora de UPN y su socio PP se ha modificado o seguirán siendo los grupos mayoritarios de la oposición los que marquen estos presupuestos y, posiblemente, también los del resto de la legislatura, ya que todo parece indicar que esta mayoría no se va a plasmar en una moción de censura, como pidió hace un mes Contigo-Zurekin.