Lleva unos días sonándonos el teléfono sin parar. Unos y otros preocupados por la situación que se está viviendo en Andalucía en general, y de manera particular en toda la provincia gaditana, base de nuestro viaje, al encontrarse allí la mayor parte de las casas que componen el ciclo sanferminero próximo. En todas las fincas hay problemas, y se hace complicado realizar visita alguna, por lo que, resignados nos tememos que este viaje se va a quedar en un temerario intento de llegar a comer en buenas mesas y mejor compañía. Tendrás que hacer ruta gastronómica, me comenta estando en Mérida un ganadero que me espera días más tarde.

De hecho, allí nos levantamos con tranquilidad porque nuestra visita a la sierra de Aracena a ver a nuestros amigos sevillanos de El Parralejo se cancela por estar imposible la entrada a la tierra desde la misma puerta. Y es que, además de buscar los toros de Pamplona aprovechamos para ir viendo otras camadas, y aprender más del campo. Pues a Jerez de un viaje, que son poco más de tres horas, nos decimos. Quedamos a comer a El Bichero. Y para allí nos vamos y nos citamos con Alfonso y su mujer. El conocedor de Fuente Ymbro sigue peleando con lo suyo, y aprovechamos los momentos para pasar buenos ratos con ellos. Y pensando que está todo vacío y que por eso no teníamos problema para tener mesa, nos encontramos el local lleno de personal, con varios salones llenos.

Allí, tras estar con el dueño, Fermín, que nos recibe como buen anfitrión y nos cuenta sobre el diferente personal que se encuentra en su establecimiento, enseguida nos vemos charlando con Fernando Domecq y Rafael Buendía. Este me comenta que están de reunión del Círculo Agrario de Cádiz, por eso hay tanto movimiento, decidiendo qué plantar, ya que dan por perdida toda la cosecha de trigo y cebada. Por la tarde, me cuentan que este año Cádiz se va a llenar de plantaciones de girasol, que se pone más tarde y le va a ir muy bien a los, ahora ahogados, terrenos. Quedo con Rafael el próximo viernes en Miura, que se apunta a la comida y nos despedimos del local. Toca hotel y seguir saludando a los amigos que esperan nuestra llegada.

Allí, cenando empieza la discusión de qué hacer. Yo vengo a ver toros, les digo sin ofender a nadie. Y además me debo a un plan que lleva desde antes de navidad preparado. Pero nos tenemos que plegar a las circunstancias y no ser demasiado osados. Y seguimos discutiendo sobre cómo ir y qué hacer. La discusión de los dos días siguientes, donde las rutas y carreteras abiertas y cerradas tomaron gran parte del desgaste de nuestras voces. Por suerte me ha tocado patear casi todas las de esta tierra, y siempre hay alternativas. Además, me dice mi cabezonería navarra, si los trabajadores de cada casa tiene que atender a los suyos, y los ganaderos igual, yo también llego. Y cuento con la suerte de tener a David al volante, que por su trabajo le ha tocado muchas situaciones parecidas, y no le falta experiencia. Al día siguiente, en plena alerta roja, con todo cerrado y una ciudad fantasma para nosotros, donde se ven cuatro personas sueltas, salimos en ruta y atravesamos carreteras camino de Tarifa. Todo está anegado, y lo que sucede en los pueblos de la sierra de Grazalema es un auténtico terror.

Lotes de toros rodeados de camino y barrancos anegados CEDIDA

Viajamos en algunos puntos como si fuéramos en medio de un mar enfurecido porque el poniente está pegando fuerte y hace olas en el café con leche que llena los campos a ambos lados del asfalto. Impone la visión, y a momentos asusta. Por el camino hablamos con el ganadero. Álvaro me cuenta que se encuentra en Portugal. Allí tiene su sede principal donde cría su ganado, y nos cuenta cómo están con el agua al cuello al verse desbordado el embalse que tienen a menos de tres kilómetros de sus tierras y está llegando el agua a todos sus cercados. Miguel te espera, me dice hablando del encargado que tiene en la finca familiar de Tarifa. En ella están únicamente los lotes de saca para este 2026, que espera con cierta tensión, ya que no solo Pamplona es plaza de gran calado este año.

Y así me habla de la imposibilidad de ver la decena de toros apartados por los veedores de la Casa de Misericordia. No vas a poder pasar, y además las fotos son en barro, pero puedes ver Sevilla. Y nos cuenta que en el cercado que tiene techado están estos, por ser el primer grupo en salir. Le toca en jueves de preferia, 16 de abril. Y cómo no, con Morante abriendo cartel, así que le pregunto si tendremos la fortuna de verlo en la nuestra acartelado con lo suyo. No sabe aún nada, responde. Total, que por una buena entrada a la finca, gracias a la estación general eléctrica que tiene junto a lo suyo, y que recibe la energía de tanto molino que jalona cada loma de la zona, llegamos hasta allí para no hacer más que acto de presencia y fotos de lo mal que está todo por aquí. Y el viaje sigue con una segunda decepción. Pero esto es lo que sucede cada ciertos años, y además, por estas fechas, el color verde Ulzama es lo típico de esta zona.

Pero uno no se puede creer lo que ve, pero luego te cuentan los lugareños que no tan fuerte como este pero ya ha habido otras parecidas, y te cuentan que hubo aquella del 85. Y las del 96. Y que en 2014 estuvo la cosa ‘ mu mala’ también. Pero no como esto. Y en silencio salimos camino de Tahivilla. Nos vamos para el Apolo XI cruzando los dedos para ver si la visita siguiente puede tener más fortuna que esta. Aunque todo nos augura un nuevo fracaso en esto de buscar con tesón los Toros de Pamplona que separan en las fincas, y donde lo más único y especial es ver lotes de diez o doce animales e intentar adivinar esos seis definitivos que se harán famosos en la plaza. Y antes en las fotos de Javier Bergasa que publicaremos en página completa, y que el personal mira con atención esperando verlos en cada encierro. Hoy no ha podido ser.