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Estella y Merindad

Tierra Estella revive los actos de la histórica huelga de Salvat de 1976

El 95 % trabajadores se encerraron hace 50 años en la iglesia de San Juan protagonizando una asamblea permanente que acabó con el desalojo pero con el acuerdo con la empresa

Fotos | Salvat: 50 años de lucha obrera en Tierra Estella, ayer y hoyJavier Arizaleta

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 Estella-Lizarra ha sido uno de los escenarios en los que se ha revivido hoy sábado la celebración de los 50 años de la huelga de Salvat, uno de los hitos en la lucha laboral navarra. Más de 500 trabajadores participaron de una u otra manera. Primero en la fábrica del polígono de Villatuerta y, tras ser desalojados por la Guardia Civil “de manera ordenada” decidieron seguir su asamblea permanente en un término de Murusgarren y posteriormente, en la iglesia de San Juan de la ciudad del Ega. Una decisión que los trabajadores y trabajadoras de la antigua Salvat han revivido este sábado en Estella-Lizarra el 50 aniversario de una huelga que se extendió durante decenas de días entre enero y febrero de 1976 y en las que participaron más del 90 % de los trabajadores y trabajadoras de la empresa ubicada en el polígono de Villatuerta y posteriormente en el encierro que se realizó en la iglesia de San Juan de la ciudad del Ega. Eso sí, con la connivencia del párroco Esteban Irigoyen y de Carlos y Javier “otros dos curas de la parroquia”, aseguraba Aurelio Aransay, uno de los organizadores y recopiladores de la memoria gráfica y documental de aquellos días. Aunque no están claras las fechas, sí que tras 247 horas de encierro, el párroco Esteban Irigoyen tradujo al obispo de Pamplona que aquel encierro suponía el equivalente a que la iglesia hubiera realizado “500 misas”, según recordó ayer Félix Prieto, uno de los sindicalistas que protagonizaron aquellos actos.

Decisión de trabajadores y trabajadoras

Unos días en las que la decisión de los trabajadores y trabajadoras de Salvat dio un giro en cuanto a los movimientos reivindicativos, ya que las negociaciones con la empresa librera se trasladaron a una asamblea permanente como manera de presión. Dentro de la iglesia “nos organizamos con comisiones para todo”, aseguraba Aranzay quien recuerda la herramienta de la “caja de resistencia” que se había creado con el fin de financiar la huelga pero también con la que pagar los diferentes préstamos que tenían que afrontar los huelguistas en su vida personal.

Dentro de la iglesia un tiempo de organización que arrancaba con la organización de las viandas que llegaban desde fuera o con la utilización del único baño con el que contaba la iglesia y que tenía que ser utilizado por los cientos de trabajadores y trabajadoras encerrados. “Primero nos encerramos unos días y salimos pensando que había un acuerdo pero nos engañaron y volvimos a entrar y ya estuvimos veinte días”, recordaba Vitori Sáenz, que leyó un poema de Víctor Manuel Arbeloa escrito expresamente para aquella protesta. Junto a ella, otras compañeras que convivieron en aquellos momentos como las hermanas Milagros, Tere y Luci Murguialday, Mari Martínez, Isabel Jaurrieta, Lea Martínez de Lizarrondo o Puy Valentín que “salimos de la iglesia y luego, vuelta a la iglesia”, recordaba con humor Saénz.

Boicot de Guardia Civil

Lo cierto es que la Guardia Civil boicoteó aquel encierro e hicieron salir a los concentrados “no he pasado más miedo en mi vida: en la puerta dos filas de policías con sus fusiles. Yo pensaba que nos iban a golpear o directamente disparar indiscriminadamente y fuimos saliendo con tensión que se podía cortar” recuerda el estellés, Raimundo Antoñanzas.

Actos del sábado

Los actos del sábado han sido también de recuerdo a los diferentes movimientos que los trabajadores y trabajadoras realizaron durante aquellos días. Así, esta mañana han recorrido Villatuerta y Oteiza para posteriormente trasladarse hasta la plaza de los Fueros de Estella-Lizarra, donde primero ha habido un función religiosa en la iglesia de San Juan -uno de los escenarios de aquellas protestas- y posteriormente se han leído varios comunicados por parte de diferentes miembros de la Plataforma Salvat 1976 que aglutina a trabajadores y trabajadoras de Salvat, además de las fuerzas sindicales que han unificado sus fuerzas en los diferentes actos. Así, en el antiguo cine lux que hoy es casa parroquial de Estella-Lizarra han proseguido las lecturas y recuerdos de aquel año en el que la lucha obrera dio un paso de gigante y sacó adelante la negociación con la empresa que, si bien supuso el riesgo de la vida de muchos de los trabajadores y trabajadoras, acabó convirtiendo en símbolo de la reivindicación de los trabajadores y trabajadoras de Tierra Estella. A éste, seguirían otras como las protagonizadas "en Curtidos, Calzados, Sarrió..." y que sirvió también de ejemplo de solidaridad con la lucha obrera. En este sentido, también se recordó la jota cantada en la misma iglesia de San Juan por Fermín Valencia, “la lucha del pueblo es tuya; compañeros de Salvat, la lucha del pueblo es tuya, vosotros sois su bandera; sois su grito de libertad; vosotros sois su bandera, sois su grito de libertad”. 

Comunicado de la Plataforma Salvat 1976

En 2026 se cumplen 50 años del encierro de Salvat, un episodio que marcó un antes y un después en la historia del movimiento obrero de la comarca. Apenas habían transcurrido dos meses desde la muerte de Francisco Franco cuando la clase trabajadora, impulsada por las ansias de libertad y la necesidad de mejoras salariales y sociales, comenzó a organizarse.

Tras varias reuniones clandestinas, la asamblea de la empresa Salvat elaboró una plataforma reivindicativa que recogía demandas de carácter social, político y económico. Entre las primeras figuraba la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales; entre las segundas, la legalización de sindicatos y partidos políticos. Sin embargo, el eje central del documento era la mejora económica generalizada: aumentos salariales para toda la plantilla y el principio de “a igual trabajo, igual salario”. En un contexto de profundas desigualdades, donde una minoría acumulaba riqueza mientras la mayoría vivía en condiciones precarias, la reivindicación apuntaba a lo que hoy se definiría como un reparto más justo de la riqueza.

La movilización culminó en una multitudinaria manifestación que partió de la fábrica, recorrió los polígonos industriales y desembocó en el encierro en la iglesia. La protesta recibió el respaldo de otras empresas, del comercio local y de amplios sectores de la sociedad. También llegó la respuesta policial, con cargas a caballo y detenciones indiscriminadas. Pese a la represión, la lucha se saldó con importantes conquistas económicas y sociales, no solo en Salvat, sino también en otras compañías de la zona, donde el conflicto se extendió.

Aquel proceso formaba parte de un movimiento obrero más amplio que, en plena Transición, buscaba consolidar derechos y libertades. Semanas después, la represión volvió a golpear con especial dureza en los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz, donde varios trabajadores fueron asesinados tras encierros y asambleas en una iglesia. Poco tiempo después, en Montejurra, nuevos episodios de violencia evidenciaron el alto precio que podía implicar la reivindicación democrática en aquellos años convulsos.

Cinco décadas más tarde, la Plataforma Salvat 1976 subraya que muchas de aquellas demandas mantienen plena vigencia. En un contexto globalizado, marcado por la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y la deslocalización empresarial, la reclamación de una distribución más equitativa de los beneficios sigue presente. La organización advierte, además, del riesgo de retrocesos en derechos laborales y sociales, y llama a preservar conquistas como la limitación de la jornada laboral o el derecho a la huelga.

La plataforma hace un llamamiento a la participación ciudadana, tanto de jóvenes como de mayores, en defensa de una sociedad más justa y sin explotación. “Los derechos no se regalan, se conquistan”, sostienen, al tiempo que recuerdan que la movilización colectiva fue clave hace 50 años y consideran que continúa siéndolo en la actualidad. Con motivo de este aniversario, animan a mantener vivas las luchas sociales, convencidos de que, aunque toda pelea entraña riesgos, la renuncia a ella supone darla por perdida de antemano.