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Consolidan los pastilleros en 21 farmacias rurales

Gobierno y Colegio de Farmacéuticos renuevan un convenio de 100.000

Consolidan los pastilleros en 21 farmacias ruralesPatricia Carballo

Este viernes revalidaron en Auritz/Burguete el convenio puesto en marcha el año pasado entre el Gobierno de Navarra y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra para dar soporte al Programa de Optimización de la Adherencia al Tratamiento Farmacoterapéutico mediante Sistemas Personalizados Dosificados (SPD). Se trata de un proyecto destinado a las farmacias rurales de zonas despobladas mediante el cual los pacientes polimedicados pueden obtener pastilleros personalizados que ayuden a la toma correcta de su medicación.

Auritz, piloto

El convenio, dotado con un presupuesto de 100.000 euros, fue presentado ayer en una visita institucional en la propia farmacia de Auritz/Burguete, donde precisamente nació este proyecto piloto impulsado por la farmacéutica Inma Capilla.

Durante la presentación, el Director General de Administración Local y Despoblación del Gobierno de Navarra Jesús María Rodríguez Rodríguez puso el acento en el papel de las farmacias rurales como servicios esenciales para mejorar la salud de las personas mayores en los pueblos. “El convenio recoge una línea fundamental dentro de la estrategia, que es la de los servicios básicos, en este caso, de ámbito privado, que son fundamentales para sostener la vida en los pueblos”, afirmó. Además, avanzó que, en función de los resultados y tras la experiencia del pasado año, “ampliaremos posiblemente esta iniciativa a toda Navarra”.

En este aspecto, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra, Alberto Mantilla aseguró que “merece la pena continuar con el programa porque lo que se consigue realmente no sólo son resultados en salud, sino que la gente pueda vivir donde siempre ha vivido con dignidad”. “El proyecto se basa en la adherencia terapéutica y el tomar las pastillas bien tomadas significa un 30 % menos de ingresos hospitalarios”, reconoció. Además de poner en valor la “labor silenciosa y constante” de los profesionales farmacéuticos rurales, defendió el impacto de este tipo de iniciativas. “Más allá de lo asistencial es una apuesta definitiva por la cohesión territorial y la equidad en el acceso a la salud en zonas rurales”, apostilló.

Asimismo, el alcalde Unai Irigarai puso en valor que el proyecto haya surgido desde el propio territorio gracias a la implicación de los agentes locales, y destacó que “estas pequeñas acciones” reflejan la necesidad de “poner los cuidados en el centro”. Asimismo, reivindicó la importancia de mantener servicios como la farmacia para garantizar la vida en el medio rural”.

21 farmacias

Actualmente, 21 farmacias rurales están adscritas a esta iniciativa, pertenecientes a 78 municipios en riesgo de despoblación de la zona oeste de Navarra y del Pirineo y la idea es que llegue a atender a unas 500 personas. El programa permite a los usuarios identificar mejor sus medicamentos y conocer sus pautas de administración, mejorando así la adherencia a los tratamientos y reduciendo errores.

De hecho, tal y como expresaba ayer la farmacéutica Irati Alduntzin, el programa ha permitido “mejorar la adherencia” a los tratamientos y “evitar errores” frecuentes como olvidos o duplicidades en la toma de medicación. Asimismo, destacó también la coordinación directa con el centro de salud de Auritz/Burguete, que permite adaptar los tratamientos de forma ágil y sin complicaciones para los pacientes. “Desde aquí, animar al resto de farmacias que no prestan este servicio a sumarse, porque queremos que nuestros vecinos sigan en el pueblo”, alentó.

El pastillero personalizado para personas polimedicadas evita olvidos o duplicidades en la toma de medicamentos.

Sos, se busca relevo

La visita también sirvió para poner sobre la mesa la necesidad de garantizar la continuidad de las boticas rurales, con especial atención al caso de Auritz/Burguete. Tal y como ya avanzó este periódico en el reportaje “Un regalo de farmacia rural que merece continuar en Auritz/Burguete”, sigue sin resolverse el futuro de esta farmacia, que se encuentra en proceso de venta.

En este sentido, desde el Colegio de Farmacéuticos se muestran esperanzados y sitúan sus expectativas en el Anteproyecto de Ley Foral de Salud. “Sin duda, va a ser una oportunidad para conseguir el relevo generacional en las farmacias rurales, que son un servicio esencial, y el colegio va a ser catalizador de todas las situaciones que lleven al cierre de una farmacia”, añadiendo que “sólo 2 de las 8 farmacias del Pirineo están en una situación de viabilidad económica comprometida, cuando el 80 % se sitúan en Pamplona”.

Con la confianza de que este servicio esencial pueda seguir prestándose en el municipio, tanto instituciones como agentes locales están poniendo todos sus esfuerzos para encontrar tan ansiado relevo, aunque reconocen la dificultad de proporcionar una vivienda. “Es un trabajo bonito, con muy buen horario, se cobra bien, hay clientela fija y hay muy buen contacto con el Centro de Salud”, concluyó Alduntzin.