La asociación Memoria Argituz de Estella-Lizarra reeditó el acto de recuperación y reivindicación de la memoria de todos y todas las asesinados en la Merindad tras el golpe de estado de 1936. De una manera especial se recordó a las 48 personas asesinadas de la ciudad del Ega y cuyos nombres han quedado recogidos en una placa situada en la entrada del actual museo Gustavo de Maeztu que en su momento fue cárcel en el que se detuvo a decenas de personas de toda Tierra Estella. Un centro en el que el 13 de agosto de 1936 había encarceladas 147 personas de 22 localidades diferentes y desde donde salían en muchos casos hacia su ejecución que se desató sobre todo a partir del 5 de septiembre, y tras una procesión a la Virgen del Puy, “comenzó una concienzuda labor de aniquilación de los detenidos”. 

82 asesinados Unos actos en los que se puso fin de manera violenta a al menos 82 personas “que fueron asesinadas en pequeños grupos, según el pueblo de origen, y enterradas en distintos puntos de la comarca”. “En Navarra, no hubo frente de guerra. Aquí no hubo batallas de trincheras ni fuego cruzado. Lo que hubo fue una violencia de alta intensidad, planificada y brutal, ejecutada por los golpistas contra una población indefensa”, leyeron Aukerne y Eider Ortiz bajo en la escalinata de San Pedro de la Rúa. “Se quiso arrancar de raíz el pensamiento de izquierdas, el sindicalismo, el laicismo, y también la identidad, la cultura y el sentimiento del nacionalismo vasco. Todo aquello que oliera a libertad, a progreso, a diversidad o a democracia fue señalado como enemigo. Bastaba pensar diferente, defender los derechos de los trabajadores o amar la lengua de esta tierra para convertirse en blanco de la represión”.

En el acto también se recordó la autoría de Julio Ruiz de Alda de buena parte de este pensamiento criminal que defendió la violencia practicada por el fascismo y cuyo nombre todavía persiste en el callejero. Una retirada de este nombre que el actual ayuntamiento continúa desoyendo a pesar de los requerimientos que el Gobierno de Navarra viene haciendo desde 2025.

En el acto del pasado sábado, se recordó y homenajeó también “las luchas posteriores y a sus protagonistas, a las personas que recogieron el testigo, desde las luchas obreras como la de Salvat hasta las de todos los movimientos antifranquistas que sufrieron la represión en las décadas posteriores al golpe de estado del 36; y en este año, de manera particular, a los asesinados por los aparatos del estado en los sucesos de Montejurra de 1976”.

48 claveles

Finalmente, se hizo la ceremonia de la ofrenda claveles con la lectura de los nombres por parte de Marta Juániz. “La memoria no es un ejercicio de nostalgia. La memoria es una herramienta en la defensa frente al fascismo que vuelve con fuerza. Sólo la desmemoria intencionada o la ignorancia pueden hacer posible la reivindicación del franquismo y el fascismo en general. Y por eso, porque la memoria democrática es necesaria, continúan siendo necesarios actos como este” finalizó Aukerne Ortiz.