El Gobierno de Navarra y la Asociación Empresa Ribera (AER) presentaron este viernes en Marcilla el informe Retos y variables estratégicas de presente y de futuro de la Ribera, un estudio que consolida a esta zona como un territorio fundamental para el desarrollo de la Comunidad foral a través de cinco retos relacionados con el ámbito sociodemográfico, la fidelización y atracción del talento, el crecimiento económico e industrial, la gobernanza y la colaboración, así como el desarrollo de infraestructuras.
Detalles del texto
El informe nace con el objetivo de ofrecer una radiografía precisa del territorio que permita anticipar tendencias y orientar la toma de decisiones en los próximos años, y se ha desarrollado a través de la combinación de un análisis cuantitativo; para el que se ha recopilado y analizado la información expresada mediante cifras y magnitudes medibles para analizar tendencias y cantidades objetivas; y un análisis cualitativo, con 13 entrevistas personales y una serie de focus groups con agentes formativos, sociales y municipales.
Los resultados dibujan “una Ribera dinámica, con capacidad de crecimiento y un papel cada vez más determinante”.
A nivel demográfico, el informe posiciona a esta zona como un motor para la Comunidad foral, con un aumento poblacional del 3,3%, que supera significativamente el 2,5% del promedio. La inmigración, que representa el 18% del total de la población en la zona, supone “una oportunidad clave para sostener la actividad económica, rejuvenecer la estructura demográfica y fortalecer el mercado laboral”.
En cuanto al ámbito económico, el estudio pone en valor la consolidación de sectores industriales como la metalurgia, maquinaria y transformación alimentaria, así como la evolución del tejido empresarial hacia estructuras mucho más eficientes y competitivas.
El texto, por el contrario, también destaca algunos grandes desafíos: en el ámbito sociodemográfico y de cohesión social, la Ribera tiene que gestionar anticipativamente el envejecimiento, la migración y la acogida, así como asegurar la integración efectiva de las personas inmigrantes. También debe abordar tensiones en convivencia desde una apuesta por la educación en todas las etapas de la vida.
Colaboración
El vicepresidente primero, consejero de Presidencia e Igualdad y portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, se acercó hasta allí y aseguró que “este territorio es un lugar que cuenta con un gran músculo económico y capacidad acreditada, aspectos fundamentales para seguir construyendo un futuro próspero”, y también destacó grandes desafíos como el envejecimiento, la baja natalidad o la atracción de talento. En este sentido, aprovechó para nombrar algunas de las acciones que el Ejecutivo foral ha emprendido para hacer frente a estos retos, como el avance de la segunda fase del Canal de Navarra, la mejora de las infraestructuras y la conectividad del territorio, o el estímulo de la vivienda en las zonas rurales.
Por su parte, el presidente de AER, Rafael Loscos, apuntilló que “el estudio debe servir para conectar a los agentes clave y crear una inteligencia territorial que impulse un plan de acción ambicioso”, y que “el objetivo es superar desafíos y aprovechar fortalezas en los cuatro ejes estratégicos: infraestructuras, masa crítica, talento y amabilidad territorial, impulsando el desarrollo junto al resto de Navarra”.
Para la alcaldesa de la localidad anfitriona, Esther Villanueva, “la Ribera tiene una fuerza enorme; empresas comprometidas y personas trabajadoras, así como gente con capacidad para reinventarse”.