La localidad de Auritz-Burguete celebró el pasado sábado una nueva edición de la tradicional marca de ganado en la zona de las bordas, una cita profundamente arraigada en la vida ganadera de la villa que reunió a once explotaciones del propio municipio.
En total, se procedió al marcaje a fuego de 194 animales: 56 yeguas y 138 cabezas de ganado bovino —entre vacas y novillos— que pasarán el verano en los pastos comunales de la localidad, los parajes de Antsobi, Xuringoa, Menditxuri, Atalozti y Lindus. A ello se suman alrededor de 150 ovejas, que no se marcan, pero que también disfrutarán de los terrenos comunales durante el periodo estival.
Se trata de una práctica con más de dos siglos de historia, impulsada por el Ayuntamiento de Auritz-Burguete y documentada ya en 1807, cuando se estableció la necesidad de identificar el ganado que utilizaría los comunales mediante una marca distintiva. Desde entonces, la señal “B” en el lomo trasero derecho se ha mantenido como símbolo de control del aprovechamiento de los pastos de verano.
90 años
El trabajo de marcado volvió a estar a cargo del alguacil y vecino de la localidad, Jesús Pedroarena, que lleva 37 años desempeñando esta labor. Para ello, utilizó un hierro de marcaje fabricado en 2009 por Ignacio Lorca y Juan Pedro Pedroarena, calentado en una fragua portátil adquirida en 1936 en las antiguas Fundiciones Arrieta de Pamplona. Precisamente, al coincidir con el 90 aniversario de la adquisición de dicha fragua, la jornada, con la presencia de ganaderos y ganaderas y de habitantes de la localidad, adquirió un carácter especialmente simbólico.
Siendo una de las marcas más antiguas de Navarra, se volvió a poner de relieve la continuidad de una tradición que nunca ha dejado de realizarse y que forma parte del patrimonio ganadero.