Medio centenar de personas han recordado hoy junto al puente del Ebro a la joven donostiarra Gladys del Estal, asesinada en Tudela el 3 de junio de 1979 en una concentración ecologista y pacifista, cuando se han cumplido 47 años.
Gladys había llegado a Tudela aquel día como integrante de los comités antinucleares, para manifestarse con miles de personas en contra de la energía nuclear y también contra el Polígono de tiro de las Bardenas, ya que se había convocado un Día Internacional de Acción contra la Energía Nuclear. Por entonces, existía un fuerte rechazo social al Plan Energético Nacional, que contemplaba la construcción de tres centrales nucleares en la costa vasca, una de ellas Lemóiz y otra más en Tudela, y que gracias a la respuesta social y al fuerte rechazo que supusieron no llegaron a construirse.
Este año el homenaje a Gladys y su lucha ecologista se ha extendido también a todas las mujeres asesinadas por defender la Tierra y la Paz a lo largo de la historia moderna como Lesbia Urquia, Juana Perea, Marielle Franco, Guadalupe Campanur, Bertha Cáceres, Olivia Arevalo.
El asesinato
Gladys está reconocida entre los primeros feminicidios por este tipo de activismo en la lista del mapa mundial de la justicia ambiental. La joven, que vivía en el barrio donostiarra de Egia, había nacido en Caracas en 1956 pues su padre y su madre se exiliaron a Venezuela en 1936, huyendo de la represión franquista. Cuando volvieron a Donostia, Gladys adquirió un fuerte compromiso con la lucha ecologista, formando parte del Grupo Egia. “Era una mujer valiente y desobediente que pagó con su vida la violencia de un sistema político que aseguraba el poder y la continuación de las estructuras franquistas”, dijeron.
En la lectura del comunicado recordaron que, aquel 3 de junio de 1979, Gladys participaba en una sentada pacífica en el puente del Ebro “mientras, la guardia civil cargaba con bolas de goma y botes de humo contra una multitud de miles de manifestantes en las calles de Tudela. En el puente del Ebro, la gente comenzó a sentarse pacíficamente en el suelo para protestar y fue entonces cuando el guardia civil Martínez Salas le golpeó el costado con la culata de su arma, reventándole un riñón. Justo después le disparó a bocajarro en la cabeza, provocándole la muerte. Gladys tenía entonces 23 años”. El asesino de Gladys fue condenado a 18 meses de prisión por disparo involuntario e imprudencia, nunca cumplio esta pena de cárcel.