as Cuentas de Navarra para el próximo año 2022 ya disponen de cifras concretas, que apuntan a un escenario especialmente propicio para dar a la Comunidad Foral el impulso necesario que logre revertir los más duros efectos económicos generados por la pandemia sanitaria y favorecer su recuperación y relanzamiento. Se trata, por ello, de los Presupuestos más estratégicos de la reciente historia de Navarra, porque de ellos, de las inversiones que esboza, de las partidas de contiene, de la estabilidad que genera depende gran parte de la futura generación de riqueza y empleo y, con ello, del bienestar de la ciudadanía. Más allá de que el proyecto presentado por la consejera de Economía y Hacienda, Elma Saiz, sea el mayor de la historia de Navarra con un montante global de 4.767 millones de euros, las Cuentas para 2022 redoblan la apuesta por el gasto social manteniendo los parámetros destinados a Salud, Educación, Empleo y Atención Social, así como por la perspectiva de género y el I+D. Son, además, los séptimos Presupuestos que Navarra aprueba de forma consecutiva, una realidad que confirma la situación de estabilidad institucional y política que atraviesa la comunidad desde el cambio político de 2015. En una primera lectura, y a falta aún de su desglose, los Presupuestos son razonables, coherentes con los recursos disponibles y acordes al momento y la situación previstos y a los objetivos establecidos de recuperación postpandemia, sin olvidar el compromiso de configurar una estrategia presupuestaria que facilite la cohesión social y territorial como contrapunto al modelo de los recortes y de austeridad que aplicó la derecha en la anterior crisis a partir de 2008 y 2011. Que Navarra Suma sea la única formación política que se ha autoexcluido de la participación en este proyecto de Presupuestos, clave para el futuro a corto y medio plazo de Navarra, es una responsabilidad de que la que sus actuales dirigentes deberán dar cuenta al conjunto de las navarras y navarros. A partir de ahora, se abre el debate de enmiendas y de aportaciones, pero Navarra tiene garantizada la aprobación de unos nuevos Presupuestos -también la luz verde a un reforma fiscal del IRPF que supondrá 100 euros a las rentas menores de 30.000 euros y la esperanza de mejorar los ingresos por los Fondos Europeos-, cuya utilidad va mucho más allá del actual Gobierno foral e implica al conjunto de la sociedad en el momento histórico que se avecina.