EL mundo se resquebraja. La guerra en Gaza es un motivo más de polarización en un mundo dividido desde hace mucho tiempo en dos grandes bloques. Que nadie dude de que este ataque abominable y la respuesta despiadada de Israel contra la población civil va a tener consecuencias en ninguno de los dos polos. Nos va a tocar de cerca vivamos en cualquiera de los rincones de ambos ejes. Nos va a tocar porque la crisis en Palestina, mejor dicho la destrucción total de Gaza, implica la salida de miles de personas que ya vivían como refugiadas dentro de la franja y que terminarán vagando por el mundo. Nos va a tocar porque las guerras alimentan las posiciones políticas más extremas y, en el caso del islamismo, los radicalismos en los países occidentales en forma de atentados. Ha ocurrido en Francia. Al igual que el 11-S en 2001 tras el ataque aliado a Irak Occidente. Nos va a tocar porque en Irán, por citar un ejemplo de régimen autárquico, se van a aferrar al poder aprovechando la coyuntura los que niegan derechos y libertades a su población y, en especial a las mujeres que empezaban a alzar la voz. Nos va a tocar porque Arabia Saudí se aleja de un posible acercamiento con Israel y Estados Unidos alineando de nuevo al mundo árabe en una causa común con enemigos comunes que se demonizan por ambas partes. Nos va a tocar porque China, la gran amenaza económica de Occidente y con fuertes intereses en Oriente Media, ha pedido a Israel que se detenga el castigo a Gaza marcando posiciones. Nos va a tocar porque Rusia, en plena guerra con Ucrania, e Irán pueden ponerse de acuerdo para recortar la producción de petróleo para presionar a Israel sobre su ofensiva. Nos va a tocar porque Estados Unidos armará ahora a Israel en detrimento de Ucrania lo que fortalecería las posiciones de Putin sobre el que fue el granero de Europa. Volvemos a la guerra fría pero con Estados Unidos y la Unión Europea mucho más debilitados.