Llegaban Los Pecos al Navarra Arena. Esperaban al dúo aquellas chicas que forraban las carpetas del colegio con las fotos de unos muchachos de mirada tierna; las mismas que adornaban su habitación con las carátulas de sus discos o los pósteres de la revista Super Pop.
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Los Pecos fueron un fenómeno de popularidad en tiempos de la recién recuperada democracia, encandilando a miles de muchachas que llegaron a provocar avalanchas humanas al intentar acercarse a sus ídolos. Hoy, algunas de aquellas fans que suspiraban por ellos son abuelas.
Más de seis mil acudieron ayer a rememorar sus viejos éxitos y a corear sus letras como lo hacían acompañando al radiocasete del coche de la familia.
Más allá de los arrebatos de nostalgia propios de la edad, ese público que navega entre los 50 y los 60 años mantiene viva la llama de aquella divertida y prolífica década que legó a la posteridad una banda sonora inolvidable en toda clase de estilos, tribus y lenguas. Por eso, el regreso de Los Pecos era algo esperado en un contexto en el que siguen activos Miguel Ríos, Víctor Manuel, Javier Gurruchaga, Los Secrestos, Loquillo, Hombres G, Alaska… Y es que los años 80 son eternos.