Desde el 15 de enero han pasado 37 días y ha llovido en Pamplona en 32. Imagino que las cifras son muy similares de Pamplona para arriba y en zonas de Sakana, etc. Han caído 234 litros de agua por metro cuadrado –la media histórica serían 100 litros– y hemos visto el sol 82 horas, lo que da una media de dos horas diarias. En los últimos 13 días, la media ha sido de 1 hora y 20 minutos de sol, con muchos días con cero segundos o apenas unos minutos.

Este sábado, según anuncian las trompetas del Apocalipsis, vamos a tener sol, una novedad para la que no sé si estaremos preparados y que se va a prolongar unos días. La verdad: hasta el gorro. Los pantanos están hasta las trancas –Itoiz y Alloz por encima del 90%–, algo que se pone de manifiesto cuando miramos los datos de Yesa y vemos que desde el día 9 de febrero –en apenas 12 días– ha lanzado –porque no le caben– al río Aragón la impresionante cantidad de 180 hm3 hasta este viernes a las 20 horas, cuando en situaciones normales hubiesen sido unos 6.

Las precipitaciones en forma de agua y nieve en las cabeceras y cursos del Aragón, Veral y Esca han cambiado radicalmente la cara de un pantano que hace ya años que se mueve en la polémica sobre la seguridad de su recrecimiento, con años en los que las cifras no apoyan esa idea y otros en los que sí. Y es que los volúmenes de agua han caído desde enero son inmensos: 620 litros metro cuadrado en Beruete, 615 en Burguete, 590 en Isaba y así en muchas localidades del norte, así como casi 500 en Eugi o 375 en Olabe o casi 300 en Pamplona entre enero y lo que llevamos de febrero. Cifras, como se ve, que hablan de un invierno meteorológico –diciembre, enero y febrero– muy húmedo, pero, al menos en Pamplona, más cálido de lo normal: la media hasta ahora es de 7,1 grados y la histórica es de 6,2. En todo caso, una racha eterna que al parecer este sábado termina y que así sea por unos días. ¡Aleluya!