Los caminos musicales de Darío Antón comenzaron a andarse de la mano de su abuelo Luis, con el que siempre escuchaba música clásica. Avanzó un buen trecho con Melchor, Gaspar y Baltasar, que todos los 6 de enero le regalaban una batería que el chaval destrozaba a limpio golpe durante el año, “y yo el más feliz del mundo”, recuerda.
Antón dio un salto de gigante gracias a Alberto Zarraluqui, el profesor de la escuela de música que le animó a presentarse al Conservatorio. Así, paso a paso, Grado Medio, Grado Superior, Máster... este ablitero de 26 años ha ido construyendo una trayectoria vital y musical que tiene su reflejo en Caminos, concierto que ofrece este domingo (19.00 horas) en el Civivox Pompelo de la capital navarra. “No hablo de mi experiencia personal, planteo al público cómo sus decisiones marcan el camino. Les hago reflexionar sobre la trayectoria de vida de cada uno. Esa es la idea del concierto”, resume el joven.
En Caminos, “un espacio donde la música se convierte en un espejo de las decisiones que hemos tomado a lo largo de nuestras vidas”, el intérprete utiliza un buen número de instrumentos de percusión, distribuidos en varias zonas del escenario; un sintetizador, una kalimba, dos sets de multipercusión, vibráfono y maracas. El concierto del percusionista destaca piezas emblemáticas de Iannis Xenakis, Per Nørgård, Anthony Fiumara, Bruce Hamilton, y Javier Álvarez.
Está estructurado en cuatro bloques principales, cada uno representando una etapa o dimensión del viaje de la vida. “Primero hablo de la niñez, con decisiones guiadas por tus padres; la adolescencia, la etapa en la que más dudas surgen, que no sabes por dónde tirar... la edad adulta, en la que se supone que tienes las cosas más claras pero siempre hay dudas; y la última etapa de la vida. Cada obra que toco va en relación con ese texto en voz en off”, destaca.
Trayectoria profesional
Antón completó sus estudios superiores de percusión en el Conservatorio de Música de Navarra. Después se trasladó a los Países Bajos e hizo el máster en Percusión Clásica en el Koninklijk Conservatorium Den Haag, título que obtuvo en 2024. Fue academista de la Residentie Orkest, miembro del Sound Wave Collective y de la Joven Orquesta de los Países Bajos. Como intérprete invitado, ha colaborado con agrupaciones profesionales como el Nederlands Philharmonisch Orkest, Radio Filarmonisch Orkest, Residentie Orkest, el ensemble Slagwerk Den Haag, entre otras.
Ha actuado en salas de primer nivel, entre ellas el Concertgebouw Amsterdam, Muziekgebouw Amsterdam, TivoliVredenburg (Utrecht), De Doelen (Róterdam). Ahora, más asentado en Navarra, da clases de percusión en Ablitas y Pamplona y toca habitualmente como intérprete invitado con La Pamplonesa.
Su etapa en los Países Bajos resultó decisiva para consolar su identidad artística. Ahí nació su proyecto Caminos. “Fue a raíz de mi final de Máster, porque empecé a plantearme cómo había llegado a Holanda, el profesor que me hizo apuntarme a grado medio, porque si no yo no hubiera sido músico seguramente... Claro, llegas a segundo de Máster y dices, ‘ostras, llevo tocando la percusión desde hace 15 años, y todas esas decisiones que he ido tomando me han hecho llegar hasta aquí’. En mi recital de Máster ya hablé un poco sobre esto, pero luego lo desarrollé en proyecto completo”, reconoce.
Cuando se trasladó a los Países Bajos el joven ablitero tenía dudas “de si tirar por la orquesta, por el mundo del solo... porque me gusta todo. Ahí vi todo, y la orquesta me gusta mucho. De hecho, siempre que puedo toco porque es lo que más disfruto. Pero también tenía interés por esto de la danza, el baile... Siempre me han dicho que mi expresión corporal es buena. Y ahí empecé, con otros compañeros de Holanda que también iban mucho por este mundo de las performances. Me inspiré y tomé la iniciativa: ‘Venga, voy a tratar de crear esto’. Busqué la historia, y a raíz de la historia busqué las obras que para mí se podían acercar a ese crecimiento; la niñez, esas dudas de la adolescencia... y le fui dando forma”, recuerda.
Estrenó su proyecto en Ablitas, su pueblo, también lo llevó a Cascante y Cintruénigo. Este domingo será Pamplona, y la próxima parada de su Camino le llevará en mayo a León.