Hay noches que generan su propia leyenda sin que mientras ocurre seamos conscientes de que eso está sucediendo. Dudo que Chrissie Hynde lo vea así. Antes de convertirse ella misma en leyenda viva, el caldo de cultivo de la compositora y frontwoman de los Pretenders ya incluía muchos ingredientes para que cuando ella entrara en una habitación ocurrieran cosas.
Esta mujer que a sus 74 años se aleja bastante de cualquier cliché de abuela –ya carga con los del rock–, contaba ayer que una noche en un baño perforó la oreja a Johnny Rotten (Sex Pistols). Una pastilla de jabón y un pendiente para atravesar el lóbulo. Eso fue todo. Sin añadirle épica. Recuerdo gente en baños ochenteros grabándose en el antebrazo las iniciales de un amor que caducaba a los tres meses con la punta de un imperdible. Sin desinfectar. A lo sumo mojado en el alcohol de 40 grados del vaso de tubo. Chrissie estuvo higiénica. En todos los sentidos. Hoy material de ese tipo sería oro en redes, pasto de stories y reels que se republicarían en una espiral infinita. No se trata tanto de vivirlo como de mostrarlo.
Respecto a la búsqueda de una fama no necesariamente relevante contaba la líder de los Pretenders que en una ocasión le pidieron que hiciera un cameo en un capítulo de Friends. Se trataba de tocar la guitarra en un local en segundo plano mientras en el primero Rachel mantenía una conversación con alguien. Era el momento en que Friends ya reventaba las audiencias, pero Chrissie Hynde no era demasiado consciente de ello. No tratándose precisamente de una desconocida, la fama que le acarrearon aquellos minutos la catapultó a la primera línea de fuego en el día a día. Cuenta que, a partir de aquel día, en el colegio al que llevaba a su hija dejó de ser la madre en pitillos y flequillo negro a ras de eyeliner para ser ‘la mamá de Friends’. Dice que aquella fama inesperada le voló la cabeza. ¡A la líder de los Pretenders! Dejó Estados Unidos por Londres a los 22 años. Hoy sigue viajando en metro.