¿El mundo siempre fue de los abusadores?EFE
Buscar motivos, nuevos objetivos, evidencias de que hay un camino a un escenario mejor y el hoyo en el que nos sentimos no es inevitable, es una de las recetas para superar la depresión. Ayer era el día mundial de combatirla pero la actualidad no cooperó. Tres mujeres asesinadas en los primeros diez días del año en el Estado no devuelven la confianza en la especie. Los abusadores, en sus múltiples formas, nos llenan de imágenes punzantes. Pero son tan rutinarias que provocan la duda de si, en el fondo, el mundo no ha sido siempre suyo.
¿Qué pasa por su cabeza? No ya por la de un Donald Trump o un Nicolás Maduro, un Alí Jamenei o un Benjamin Netanyahu. Por la del tipo que se siente con derecho para someter a una mujer -a cualquier persona- a su capricho; por la del guardia revolucionario que dispara estos días al rostro de un manifestante en Teherán; por la del que empuja a un joven al vacío colgado del cuello en el nombre de dios; por la del agente que termina a tiros su discusión con una conductora... Y una más incómoda, seguramente: por las de los niños que agreden sexualmente a un compañero de clase en una excursión. Abusar es jugar a ser mayores en esta sociedad moderna que ha aprendido a despersonificar para imponer, para mantener un privilegio, para alcanzarlo o por puro aburrimiento.
La gota que colma
Alquilar, de solución a problema
Choque PSOE-Sumar. Confrontan PSOE y Sumar -y van...- sobre cómo facilitar el alquiler de vivienda. La fórmula se contempló como solución cuando la compra se desorbitó y disparó precios durante los gobiernos de Aznar. Zapatero heredó la burbuja inmobilaria y no respondió a ella; su Plan E de 12.000 millones no gastó un céntimo de VPO o alquiler social. Los que vieron la oportunidad fueron los fondos tras la crisis de 2008. Compraron ladrillo barato y el alquiler se convirtió en su negocio con la Ley de Arrendamientos Urbanos de 2013 que aprobó la mayoría de Rajoy. Así, la solución se volvió problema.
No hay asesinos de masas sin una hueste de ejecutores dispuestos a convertir en enemigo, en amenaza el pensamiento ajeno. Pero los protagonistas de nuestro tiempo son abusadores hechos a sí mismos. Los citados y otros, desde Vladímir Putin al líder de Hamas, desde Daniel Ortega a Erdogan se alzan sobre el descontento y la falta de soluciones pero tampoco las ofrecen con su discurso milagroso.
Volviendo a la depresión, la tentación de huir de todos esos incentivos negativos a base de tomar distancia del abuso y la injusticia es pura autodefensa. Pero no encararlos, elegir no saber, es combustible para los pirómanos.