Barrunta debilidad. Cuando un ejército está en apuros, llama a los reservistas. En vestuario se diría fondo de armario. María Chivite ha llamado a reservistas fieles y ha rescatado ropa usada de su fondo de armario para afrontar una crisis de gobierno en el tramo final de legislatura. Crisis restringida al cupo socialista del Ejecutivo. Para ser intocable, no puede tocar a sus socios. Así que la necesidad de un “nuevo impulso político y de gestión” solo tendría dos damnificados: incierto e injusto. Por resultados habría más candidatos al relevo. La recuperación de Javier Remírez para la vicepresidencia 1ª y la portavocía del Gobierno demuestra la prioridad de la ortodoxia partidista sobre la discreta incomodidad crítica del saliente Javier Taberna.

Remírez lleva años como responsable de la secretaría de Ideas, Estudios y Programas en la Ejecutiva Regional del PSN. Una de sus primeras actividades como militante fue la participación en la Comisión Gestora derivada del Caso Otano (1995-96), que frustró cualquier intento de reedición del tripartito con EA y CDN, y apoyo de IU, para entregar el Gobierno de nuevo a UPN. La primera vez que el PSN se cargaba una opción factible de gobierno alternativo.

Hubo más. Vuelve al Ejecutivo, pero sin las responsabilidades de Función Pública a Interior que acompañaron a las de Presidencia e Igualdad entre 2019 y 2023 y en las que dejó algunas cicatrices con estamentos funcionariales. La toma de posesión de los nuevos consejeros exhibió la ausencia de los salientes. Despecho.

Falta de cortesía como la que propinó Remírez, con otros senadores socialistas, al compareciente Santos Cerdán en comisión del Senado. Evitaron el saludo protocolario al apurar su asiento en pupitre hasta la apertura misma de la sesión. Un gesto de bajeza moral impropio de quien fuera miembro activo de Gesto por la Paz. Los gestos son reveladores. Y el humor: “De vez en cuando es bueno refrescar las caras”. Como la suya.