Nos vendieron. Nos pidieron confianza. Nos pidieron paciencia. Y hoy, los hechos hablan solos. Tras la huelga, el presidente de la Mancomunidad, David Campión, asumió tres compromisos públicos. Tres. No veinte.

1.- Arreglo de líneas (18, 5,1, 25, 74, N7 y 24). Se comprometió a actuar en los tres primeros meses del año. Estamos en el límite del plazo.

Resultado: solo se han tocado la 18 y la 7 y el resto, exactamente igual. El compromiso era claro. El cumplimiento…

2.- Revisión de tiempos para favorecer descansos. Compromiso: revisar horarios a lo largo del año para mejorar los descansos. Realidad: no se ha convocado ni una sola reunión, ni un solo horario revisado ni una sola mejora. Se habló de salud laboral. Se habló de descanso. Se habló de responsabilidad. Pero no se ha hecho nada.

3.- La flota: el problema diario que sufrimos conductores y usuarios. Este es el punto más grave. Se comprometieron a realizar una diagnosis urgente del estado de la flota. Mientras tanto: entre 40 y 50 autobuses averiados cada día, todas las jornadas con incidencias, vehículos que salen con fallos constantes, cada vez menos buses disponibles y refuerzos sin realizar.

Esto no es un problema sindical. Es un problema de seguridad. Es un problema de servicio público. Es un problema que afecta a miles de usuarios cada día. La Mancomunidad, propietaria de los autobuses, mira hacia otro lado. Se quiso salvar la huelga. Se firmaron compromisos. Se hizo un pliego un 14% más barato.

¿Y ahora qué? Cocheras obsoletas desde hace 25 años. Autobuses aparcados sin espacio, golpeándose entre ellos. Retrovisores y lunas rotos con normalidad preocupante. ¿De verdad esto es un transporte moderno? No pedimos milagros. Pedimos que se cumpla lo que se prometió. Los chicos y chicas de las villavesas estamos cansados de repetir lo evidente. Y cuando la paciencia se agota... Que cada cual asuma su responsabilidad.

ATTU - El sindicato que no se calla cuando todo se tapa.

*Representación sindical en el comité de empresa Moventis TCC