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Mar de fondo

Xabi Larrañaga

Etsaiok

EtsaiokAEK-Korrika

Ya han dictado sentencia. Y, como aquí es costumbre, para empezar en redes, pancartas, pegatinas y paredes. Alternando dardos didácticos –¡incompatibles, incoherentes!– y xenófobos escupitajos –¡colonos, españolazos!–, han decretado que CCOO es enemigo del euskara. Palabras mayores, tú. Así que, salvo que no se someta a una sesión de mea culpa, el sindicato no es digno de portar el testigo de Korrika. Por mi parte, allá cada anfitrión con su lista de invitados, siempre que no se arrogue la representatividad ni de todos los vascoparlantes ni de todos los euskaltzales.

Tampoco mola arrogarse otra representatividad, la de establecer quién es colega de la lengua y quién adversario, cuándo contamos para hacer bulto y cuándo hay que hacernos el vacío. Alguien se ha investido de árbitro para señalar cuál es la falta grave y si acaba en expulsión. Y eso que, puestos a sacar tarjeta roja, constituye un misterio por qué oponerse legalmente a ciertos requisitos lingüísticos en la CAV convierte a uno en enemigo mientras que mantener la Ley del Vascuence en Navarra –de Iparralde, ni hablamos– no pone en peligro la cuadrilla. Qué cosas, ¿no? Hay días en que cuestionar el perfil de un bedel es un ataque inadmisible y otros en los que presentar un candidato erdaldun solo refleja la realidad sociolingüística. Y además el tío es un gran orador, no hay más que oírlo en el Congreso. Amistad o enemistad según vaya la vaina. A tope con el posibilismo.

Lo que sigo sin entender es ese afán por repetir la milonga de la pluralidad. Ya vemos que ni falta que hace, que de hecho sobra. O sea, sobramos. Así, a ojo, medio país. Casi nada.