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Viejos corsés, nuevas ideas

Viejos corsés, nuevas ideasAlberto Estévez

Barcelona acoge desde el viernes una cumbre internacional en defensa de la democracia que reúne a representantes políticos y de la sociedad, incluida la intervención de la presidenta Chivite, de más de 100 países. La iniciativa impulsada por Sánchez tiene como fondo ideológico impulsar desde los diferentes sectores progresistas una respuesta política efectiva a la ola reaccionaria que con un discurso global sin matices se ha extendido por el planeta, especialmente por Europa, EEUU y América Latina. Puede tener mucho de propaganda personal por parte del propio Sánchez, pero supone también un paso adelante de influencia en la geopolítica actual desde la propia Europa.

Una Europa que ha perdido buena parte de su importancia en el contexto internacional por su constante seguidismo a EEUU, y ahora también a Netanyahu, y los discursos y planteamientos más conservadores tanto en la estrategia política como, sobre todo, en la sumisión a las reformas socioeconómicas que han desmantelado buena parte del Estado de Bienestar y los derechos sociales y las libertades civiles.

Una Europa cuyo proyecto original y sus valores fundacionales se han convertido en el enemigo número del trumpismo y de la ultraderecha populista y que está muy debilitada en sus liderazgos políticos y en la credibilidad de los máximos representantes de la UE. Poner fin a esa deriva y recuperar un modelo político propio es el primer paso obligatorio y necesario para detener su decadencia actual. Un modelo que desde 2015 Navarra ha sabido construir defendiendo la validez y actualidad del Estado de Bienestar. Con 11 años de gobiernos progresistas y con uno más por delante es importante no olvidarlo y rearmar también los discursos políticos e ideológicos. También relanzar las izquierdas y deshacerse de viejos corsés y analizar sin ellos el presente para poder construir nuevas ideas que conecten con la ciudadanía global.

En Navarra, la socialdemocracia, representada por Geroa Bai y PSN, alcanza un amplio espacio socioelectoral de 18 escaños, casi tanto como las derechas unidas, y cuenta para gobernar con las dos fuerzas más a la izquierda, EH Bildu y Contigo-Zurekin conformando una contundente mayoría en el Parlamento foral. En frente, el ejemplo del pacto de gobierno entre PP y Vox en Extremadura tras cuatro meses de inacción política. Un acuerdo que contradice las posiciones del PP, otorga utilidad a Vox y avanza las claves de lo que va a ser la relación futura entre ambos partidos en el Estado y en territorios pendientes aún de cerrar negociaciones como Aragón o Castilla y León.

El tiempo es el que es y la confrontación política exige posiciones ideológicas y planteamientos de comunidad coherentes y eficientes que hagan frente al delirio conservador y reaccionario. Adecuar la línea que comenzó en 2015 – la Legislatura que asentó las bases y la planificación que ha que dando frutos posteriormente–, que, con sus aciertos, fortalezas y problemas, permite el actual nivel de vida, de convivencia, de empleo, de arcas saneadas, desarrollo económico, inversión pública y nuevas inversiones privadas. Lo contrario y lo opuesto a la política de la ira y el insulto.