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A la contra

Jorge Nagore

Tensión

TensiónJon Urriza Guillen

La semana pasada se vivieron unos días tensos en el seno de la coalición que lidera el Gobierno de Navarra a cuenta del cierre o no cierre de aulas educativas fruto del descenso de la natalidad. Finalmente, la falta de acuerdo entre los actores principales llevó a que se aprobara una legislación contraria a lo decidido por el PSN en el Departamento de Educación y apoyado por Contigo, una situación que tuvo a Geroa Bai y Bildu en el papel de contrarios a la normal inicial impulsada por el consejero Gimeno. Esto, la verdad, no deja de ser algo completamente normal en el devenir de un gobierno que es sostenido por diferentes partidos políticos, con diferentes intereses, visiones, objetivos y, en resumen, maneras de funcionar.

Sin embargo, visto desde fuera y sin entrar al caldo gordo de la decisión, lo que no parece de recibo es que el espectáculo ofrecido se repita muchas veces, en la medida en que no dejan de ser situaciones que no ya solo tensan la relación sino que pueden derivar en decisiones tomadas en caliente que luego no tengan vuelta atrás. La ciudadanía navarra habló bastante claro en 2023 y numéricamente la cosa está clara o estaba clara, así que sería conveniente que para futuros escenarios de divergencia se trabaje antes entre bastidores y así nos ahorramos las trompetas del apocalipsis y los esfuerzos extras realizados que bien se podían haber dedicado a otros menesteres.

Es obvio que en el 100% de las cientos de cuestiones que jalonan gobernar una comunidad no va a ser posible siempre ponerse de acuerdo, como es obvio que los acuerdos programáticos a veces chocan con el día a día y la realidad tangible, pero qué más quieren UPN, PPN y Vox y sus numerosos tentáculos que asistir a estos encontronazos. Costó décadas desalojar a la derecha. Si vuelve, que sea por méritos propios, no por dejarle el balón a botes a portería vacía.