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La primera cena

La primera cenaFreepik

Descarga la aplicación. ¿En qué ciudad vives? Barcelona. ¿Tomar algo, cenar o salir a correr? Cenar. Haz el test. Mientras desplaza la mirada de la pantalla de su móvil a la de su portátil, Gorka frunce el entrecejo y lanza una pregunta a Marta, su superior, sentada en frente. Entonces la entrega se retrasa hasta el viernes, ¿no? Eso es, los de Dubai no tienen tanta prisa como parecía. Perfecto, Marta no se ha dado cuenta. Su móvil vuelve a vibrar. Recuerda hacer el test. El mismo miércoles te enviaremos hora y ubicación del local. ¡Hasta pronto! Gorka lo bloquea mientras siente cómo las patas de una fila ascendente de ciempiés irritan las paredes de su intestino. Mariposas en el estómago, diría Marta. Ingeniera, con un 30% de romanticismo que se activa en ocasiones, por ejemplo cuando reciben la visita de sus socios internacionales. Él diría nervios. Ingeniero, con un 90% de pragmatismo, elevada capacidad de análisis racional y autocontrol nivel dios.

Le ha aparecido la aplicación mientras daba sorbos al primer café y revisaba reels de resbalones en Instagram. Promete convertir a desconocidos en amigos. Nada menos. No es la clásica app de citas que Gorka ya rehúye. Las ubica en un punto intermedio entre exhibición de circo y mercado de carne. Quizá también porque a él no le han funcionado. No consigue mostrarse natural ni tampoco ser esa persona que representa un papel ante una desconocida durante tres horas, suele frustrarse hacia el minuto veinte del primer encuentro. No sabe practicar el deporte de la seducción ni mostrarse interesante sin alejarse demasiado del núcleo donde residen su verdad y sus auténticos deseos. Le cuesta conocer gente. Este miércoles compartirá mesa con cinco desconocidos. Intentará no formular comentarios demasiado estructurados ni opiniones respaldadas por datos y análisis. Tratará de resultar ligero y mundano, quizá hablar de la casita de Bad Bunny y de cómo se ha puesto Ibiza.