Síguenos en redes sociales:

Acabando

Acabando

El jueves toqué fondo, cuando al llegar a casa entré en el portal y estaba caliente. Era el último reducto que quedaba en el edificio, el último vestigio del pasado, de cuando antes de la incineración ésta a la que nos hemos sometido. Recuerdo perfectamente la de agosto de 2003. El día que comenzaron a caer unas gotas –5 litros en Pamplona– tras 13 días de canícula. Fueron 13 días –de 2 a 14 de agosto incluidos– con una temperatura media de 29,38º, 1 día por encima de 31º, 4 más por encima de 30º y 4º por encima de 29.

Hay que tener en cuenta que el mes más cálido en Pamplona es agosto, con una media de 22 grados. Mañana nos anuncian que acaba ésta, la más parecida en intensidad y en duración a aquella. A falta de los datos de ayer –el 10º y último día, desde el 17 de junio–, la media de temperatura está en 29,28º, prácticamente idéntica cifra que hace 23 años, solo que en 3 días menos –hay que recalcar que las estaciones de medición son distintas la de 2003 y la de ahora–. Cierto es que ha habido dos días –uno de 32,3º de media y otro de 31,2º– que se han aupado al primer y tercer puesto del ranking de días más calurosos del siglo en Pamplona, pero qué duda cabe que aquella fue más larga.

Pero, claro, aunque por encima de 27º llevamos desde el día 17 por encima de lo normal llevamos ya desde el 13, con 4 días de 24º y 25º. Esto es: dos semanas rebasando de lejos la media histórica de junio, que es de 19,2º grados en Pamplona. Esto que ha sucedido en la capital ha sido extrapolable a todo Navarra, sin grandes excepciones, y en lugares como Bera, Tafalla o Etxalar o Irurita incluso más acusado: una sartén tanto de día como, en la mayoría de los casos, de noche. Una tortura para muchos rematada con el incendio en la comarca de Pamplona.

Confiemos que el admirable trabajo de bomberos y demás acabe con las llamas y al tiempo termine ya esta ola que pasará a la historia.