Al teólogo Joxe Arregi
Soy una asidua lectora de tus reportajes, tan sinceros e interesantes, y me hizo mucha ilusión el del 29 de enero en el que decías: "De la nada no sale nada". Tengo 68 años y cuando era niña, y no tan niña, solíamos tener misiones (predicadores) en cuatro pueblos, o sea, un año en cada pueblo. Solíamos ir de pueblo en pueblo durante una semana. Venía un predicador y hacía unos sermones desde el púlpito que asustaban a la gente con el pecado y el infierno.
Un año, uno de ellos, durante el sermón, decía varias veces: "De la nada no sale nada", dando golpes con el brazo en el púlpito. Y tenía razón. Yo veía que muchas mujeres lloraban como mi madre. Volvía con el corazón roto y un día nos dijo: "Si todo lo que ha dicho ese hombre es verdad no nos salvaremos nadie".
He tenido muchas inquietudes religiosas y sigo practicando en la Iglesia, pero solo creo lo que me dice mi interior. Lucho contra la injusticia y el abuso de poder es lo que más daño hace en este mundo y es por lo que condenaron a Jesús.
Zorionak Joxe. Zurekin gaude.