Cohete sanferminero de 2010
Ya publicó DIARIO DE NOTICIAS un comentario mío sobre este cohete sanferminero del año 2010.Ya advertí mis dudas sobre el posible juicio que pudiera derivarse del botellazo que sufrió José Carlos Arranz Rosa que le causó graves lesiones cerebrales. Me lo temía. La Policía Municipal, por orden de la alcaldesa Barcina, de Burgos, al mando del jefe de la Policía Municipal, natural de Marruecos, ordena violentamente arremeter contra todo el que lleve una ikurriña. Pero a la vista de lo que expresa una jueza, la que tuvo que enfrentarse a los violentos fue la propia Policía Municipal. Que tuvo que escuchar toda clase de insultos. "¡Txakurras, hijos de puta!", etcétera. Resultado final: creo que trece chavales en el banquillo de los acusados y un tal K.S.G. el autor de la botella de champán. Misión cumplida. Mira por dónde, la Policía Municipal, completamente armada, casi se tuvo que retirar a sus cuarteles en vista de la violencia de estos jóvenes que estaban en aquel lugar solamente para alterar el orden establecido.
Hace muchos años visitó el Ayuntamiento de Pamplona el nefasto Martín Villa, por entonces ministro del Interior en el Gobierno de UCD. Comentario del gobernador civil Ruiz de Gordoa a Martín Villa sobre los Sanfermines de Pamplona. No se lo pierdan. Fui testigo directo porque me encontraba con ellos en nuestro Ayuntamiento. "Es que los mozos de Pamplona que se juegan la vida delante de los toros no tienen ningún inconveniente en destrozar cualquier coche policial". Y añado yo sin encomendarme a nadie, los mozos que se atreven a destrozar un coche policial se juegan simplemente la vida. El oportuno quite del alcalde Erice, invitando otra vez a champán, evitó males mayores. Así se escribe la historia. Repito, quiero decir con esto que en aquella mañana dolorosa para José Carlos, los mozos se enfrentaron violentamente a la Policía Municipal según lo aclara la jueza de turno. Le faltó decir que la intervención de la Policía Municipal fue solamente en defensa propia.
En el caso de Yolanda Barcina y de Simón Santamaría yo no dormiría tranquilo. Final. Aquel Ayuntamiento acordó colocar la ikurriña en el balcón consistorial y llegan los nuevos demócratas y no solamente acuerdan anular aquel acuerdo nuestro sino que mandan que no aparezca en las calles nuestra ikurriña deseada y querida por miles de ciudadanos que contribuimos a toda clase de impuestos. No olvido. Las fuerzas del orden aparecieron y el desorden quedó establecido.