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Situación desoladora

La crisis que nos azota, con su paro galopante y que va a más, la pobreza de dos tercios de la clase media, está pasando a considerarse dos tercios de la clase baja; las insolentes fortunas de los cada vez más ricos, donde las noticias de los delitos económicos se llevan los titulares; la impotencia de la ciudadanía ante esta situación, la sensación creciente en el ambiente de sálvese quien pueda, la frustración que genera en la ciudadanía más vulnerable, y sin embargo el Estado, quien debiera velar ante este desamparo, vela precisamente por los bancos financieros y se somete a los mercados, una situación totalmente desoladora para la clase trabajadora.

Hubo un inglés, John Maynard Keynes, que con su aportación con las recetas económicas ante la crisis de 1929, hizo posible salir de aquella crisis que precisamente ha sido la bandera de la socialdemocracia. Se echa en falta alguien como él en estos tiempos.

Sí que es cierto que la izquierda está huérfana en cuanto a un modelo alternativo social y económico, aunque hay ideas sueltas progresistas e interesantes que pudiesen ayudar a construir un modelo económico alternativo. Para ello hay mucho que experimentar y contrastar (reparto de la riqueza, trabajar menos para trabajar todos, el respeto a la madre tierra, justicia social?). Ahora bien, mientras tanto, no me parece contradictorio la lucha por reformas aunque sea una reforma parcial y limitada como bien ha defendido el movimiento del 15-M. Por otra parte, es un deber moral construir una arquitectura ética, social y económica para aquellas personas que queremos ir más allá de una simple reforma, que en parte embellece al Estado, pero también es un alivio para aquellas personas más vulnerables, mientras se construya una cultura social engarzada con la ciudanía más allá de ser consumidores empedernidos.