El PSN no es de izquierdas
El problema del PSOE es que no es un partido socialista, ni socialdemócrata, ni de izquierdas. Es el haber perdido sus señas de identidad lo que ha llevado a esta fuerza política a un fracaso que todavía puede ser mayor en un futuro próximo. Concedieron graciosamente a los bancos unos préstamos de cantidades ingentes de dinero sin una fecha de vencimiento, lo que en la práctica significa que no lo van a devolver. Ni tan siquiera existió en el seno de este partido un debate en los que un sector se posicionase a favor de la nacionalización de los bancos y cajas que estaban en bancarrota. Es vergonzante que la última decisión del Gobierno Zapatero fuese indultar a un banquero.
En Navarra ocurre lo mismo y también estamos ante un PSN que corre un claro riesgo de convertirse en una fuerza muy minoritaria. El arco parlamentario navarro tiene una mayoría de izquierdas, lo mismo que el Ayuntamiento de Pamplona. Si hubiese unión de estas fuerzas de izquierdas, terminaría un dominio de la derecha que dura ya veinte años. La sociedad navarra, en contra de lo que se cree y se dice frecuentemente, es mayoritariamente progresista. Pero el PSN se desmarca de los partidos progresistas y acepta un pacto con la derecha también vergonzante para una militancia socialista que en gran parte sí es una militancia de izquierdas. En esta cuestión, el fin de la violencia por parte de ETA tendría que suponer el acercamiento del PSN a las demás fuerzas progresistas para formar gobiernos que respondan a la mayoría social mencionada. En cambio, presenciamos diariamente cómo esta fuerza política acuerda desde el poder unas políticas regresivas en las que solo se contemplan recortes sociales y en las que ni tan siquiera se menciona el postulado clásico de la socialdemocracia de crear puestos de trabajo reactivando la economía con inversiones públicas. Parece claro que para muchos de sus dirigentes lo importante es haber conseguido alcanzar determinados cargos ejecutivos.