la carta del día

¿Y ahora qué? ¿Consumo o ahorro?

05.07.2020 | 02:13

empiezo con un chiste / anécdota de economistas. Winston Churchill, el primer ministro inglés, se quejaba amargamente de los consejos de los economistas. Decía, con su sarcasmo habitual, que cada economista al que preguntaba le daba una solución diferente a un problema, excepto Keynes, el mejor economista del siglo XX, que en lugar de una solución le daba dos.

Con esto quiero ilustrar que los economistas no suelen dar respuestas y orientaciones únicas, y que según las convicciones personales, las respuestas se mueven en una dirección o en otra. Así que aquí recogemos opiniones de la Fundación Arizmendiarrieta y su "economía de cooperación", y que se basa en la cultura humanista y pragmática que desarrolló Arizmendiarrieta, el impulsor de las cooperativas de Mondragon.

La pregunta es cuáles tienen que ser nuestras prioridades para recuperar la economía vasca tras el mazazo de una caída del PIB de más del 10%. Tras una crisis de este nivel, es imprescindible saber en qué dirección ir.

La primera respuesta suele ser recuperar el consumo. Es una verdad a medias. Sin duda el sector público está elevando su consumo, y esto es imprescindible para paliar la situación de necesidad, y para trasladar ayudas para recuperar la actividad y el empleo. Consumo público para el que las administraciones no tienen fondos suficientes, y que exige endeudarse, de una forma que en otras circunstancias calificaríamos de insostenible.

Pero en el consumo de nuestras familias tenemos que volver a un nivel razonable, sin duda, pero no endeudarse pensando en que este sea el motor del crecimiento. El endeudamiento público en buena parte tiene que compensarse con ahorro privado.

Unos datos que apoyan esta afirmación. A la pregunta de si los navarros son consumistas o ahorradores, la respuesta está en compararnos con nuestro entorno: en la Europa de 28 países, el porcentaje que supone la suma del consumo público y privado sobre el producto interior es el 75,5%. En España el 76,9% del PIB, en Navarra el último dato es el 78%. Por tomar una referencia de buena práctica, en Alemania el 72%, casi 6 puntos menos que aquí. Cada punto más en estos ratios es un montón de millones de euros que aumentan el consumo y reducen el ahorro. Así que una parte importante del incremento enorme del gasto público habrá que compensarlo con ahorro interno, porque el endeudamiento a medio plazo es imprescindible controlarlo en niveles razonables.

No priorizar el consumo privado tiene implicaciones que no nos gustan (moderación salarial, esfuerzo impositivo€). No es atractivo.

Otra respuesta es incrementar la inversión y la competitividad de nuestras empresas. Esto es imprescindible, pero no es algo fácil ni inmediato. Otro dato: a pesar de la mejor situación económica de los últimos años, en Navarra la suma de la inversión pública y privada apenas aumenta, supone el 24% del PIB, y antes de la crisis estaba por encima

del 28%.

Para incrementar la inversión, empresas y administraciones necesitan cambios estructurales. Además de recursos tecnológicos necesitamos cambios en lo organizativo y en los procesos de decisión, buscando que las personas se sientan más comprometidas y aporten un mayor valor añadido.

Un requisito básico para invertir es la confianza en el rendimiento que se obtendrá. Las expectativas externas, de evolución de los mercados, no está en nuestras manos gestionarlas. Las expectativas internas, dentro de la empresa, sí las podemos gestionar. Un programa de inversiones, que normalmente se acompaña también de un programa de ajuste de costes, será más eficaz, si las relaciones entre propietarios, directivos y trabajadores pasan de un enfoque de enfrentamiento a un enfoque de colaboración. Si dentro de la empresa no se consigue crear un clima de confianza y participación, y no se comparte suficientemente que los ajustes y los beneficios se van a repartir de un modo equilibrado, será muy difícil que la inversión de las empresas se recupere. Por muchas facilidades de financiación que se pongan en marcha.

Ahorrar más con tipos de interés cero implica apostar por la previsión y la seguridad. Mejorar la organización y el equilibrio de intereses y poderes dentro de la empresa es un requisito para invertir. En ambos casos, ahorro e inversión, necesitamos priorizar la visión a medio plazo.

Fundación Arizmendiarrieta