Queda claro que Feijóo, aspirante a gobernar algún día España, no resiste las presiones. Carente de un liderazgo sólido y autónomo, se ha plegado a la carcunda política, judicial y mediática y ha pergeñado una excusa que hace un par de días, según Gamarra, no era un problema.
Dos escollos alarmantes afloran en esta capitulación. El primero es que, con su actitud antisistema, incumple la Constitución minando las instituciones y con ello la democracia; y el segundo, aún más inquietante, es ¿qué ocurrirá si algún día llega al Gobierno? ¿Se dejará arrastrar? ¿Será un títere al que podrá manipular cualquiera desde la sombra? Cabe recordar que cuando era un alto cargo de la Xunta, se codeaba con el narcotraficante Marcial Dorado.
Desolador es que tanto maquiavelismo basura no le pase factura.