Corredores de todos los niveles y edades se han dado cita esta mañana en el interior de la Ciudadela de Pamplona para participar en la Carrera Contra el Cáncer, una prueba que combina deporte y solidaridad con el objetivo de recaudar fondos para la investigación oncológica y visibilizar a quienes conviven con la enfermedad.
Beatriz Ilarraz y Ana Marta Equiza Ibarra llevan durante todo el invierno entrenando los domingos con el objetivo de preparar esta carrera y no llegar ahogadas a la meta. "Todo lo que sea para recaudar dinero para investigar contra el cáncer es positivo", ha resumido Ilarraz tras haber cruzado la línea de meta con una sonrisa. En lo que respecta a la motivación, ambas, que llevan participando todos los años, han mencionado que no es el reto deportivo, sino que va más allá: "Lo hacemos para apoyar a la gente que está luchando, por los que ya se han ido, pero que también han luchado y para que mucha gente pueda salir adelante", ha indicado Ana Marta.
Pamplona, ciudad solidaria
De la misma manera, Pablo Lacasia, el primero en llegar a la línea de meta, ha asegurado que se siente "muy motivado" porque se trata de una carrera benéfica; "además, yo siempre la corro porque es muy bonita. Y si se puede ir rápido, mucho mejor, pero lo importante es participar", ha apuntado. De hecho, él ya es un asiduo en esta carrera. "Ya es casi tradición. No sé cuántas veces la he corrido, pero sé que han sido muchos años. Y siempre lo hago con mi familia", aunque este año lo ha hecho solo. Sin embargo, no ha perdido su inspiración, que es lo mucho que le gusta ayudar, hacer carreras. "Me enorgullece ver que en este tipo de carreras solidarias hay tanta gente que se une porque Pamplona es una ciudad pequeña, pero muy empática", ha dicho.
Por su parte, Javier Matute, una vez ha finalizado la carrera con la felicidad y el éxtasis del ejercicio físico y de la filantropía, también ha destacado la belleza de esta prueba. "Es la primera vez que corro, aunque siempre cojo dorsal. Me emociona ayudar a la gente y ver que hay tantas personas involucradas con esta causa", ha concluido.
La Carrera Contra el Cáncer de Pamplona vuelve a demostrar, un año más, que el deporte popular puede ser mucho más que cronómetros y dorsales: es una forma de decir presente, de honrar a los que luchan y de no olvidar a los que ya no están. Mientras haya corredores dispuestos a calzarse las zapatillas por algo más grande que ellos mismos, la meta siempre merecerá la pena.