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Trabajo en desequipo del Osasuna B Femenino

Trabajo en desequipo del Osasuna B FemeninoOskar Montero

¿Qué proyecto deportivo tiene la dirección deportiva del fútbol femenino de Osasuna? ¿Qué formación profesional o académica tiene esta actual dirección? Llevo tiempo observando y viendo los partidos de fútbol, tanto de Osasuna Femenino como del Osasuna B. El míster del primer equipo del Femenino es profesional y tiene talento, pero poco puede hacer con las pautas que le marcan desde la dirección -está claro que sin la actual dirección no tendría a algún tipo de jugadora en sus filas-.

Pero los entrenadores del B llevan tres años y su gran éxito es el descenso de categoría. Algunas jugadoras son a todas luces sus ojitos derechos -o bien de la dirección deportiva- como titulares indiscutibles. Su trabajo constante se resume en que no hacen que jueguen todas las jugadoras, no reparten minutos y no crean equipo. Tenemos formadores con una excelente metodología, planificación y vocación pero lamentablemente no están en el B. En el último partido, el Lagunak demostró ser un equipo joven, unido, con valores y su entrenadora les motivaba a la vez que les enseñaba. Osasuna no jugaba a nada, no había directrices… Aquellas a las que se les permite hacer sus tonterías, además de hacer el ridículo, no lograron más que perder el balón.

En el fútbol formativo-competitivo semiprofesional existe una realidad que pocas veces se quiere reconocer. La formación de futbolistas es un proceso largo que va mucho más allá del talento y de los resultados inmediatos. Formar significa enseñar fundamentos técnicos, desarrollar inteligencia de juego, fortalecer el cuerpo y, sobre todo, educar la mente y el carácter. Un buen proceso formativo prioriza valores como la disciplina, el respeto, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Cuando la formación es seria, planificada y humana, los resultados llegan como consecuencia y no como objetivo principal a lo que el resto se supedita. Es más elegante que brille todo un equipo que crear falsas expectativas en quienes sólo tienen intereses privados y muy discutibles. Hay entrenadores que no saben enseñar ni formar.

Los resultados ahora están llegando, sí, y desde fuera parece que todo funciona, pero en realidad la situación es frágil, y depende únicamente de individualidades que, sin ninguna cohesión, van por libre. A determinadas jugadoras se les permiten ciertas actitudes indebidas -clamorosamente evidentes desde la grada- aunque fallen una y otra vez. ¿Será que hay demasiados favoritismos? No se les corrige para crear el espíritu que debiera definir el club.

Ahora bien, a largo plazo, el verdadero impacto lo dejan quienes forman personas y jugadores, no quienes solo se apoyan en complacer a una minoría que tarde o temprano -se verá- no llega a ninguna parte. Por eso, un entrenador y un proyecto deportivo preparado y con valores no solo forma futbolistas más disciplinados, sino también personas con carácter, capaces de respetar normas y afrontar la vida con mayor madurez. Esa es la gran injusticia del fútbol: no siempre se reconoce al que mejor enseña, sino al que más partidos gana aunque no juegue bien ni merezca los frutos que cosecha.

Señores de la junta directiva, por favor, actúen sobre la dirección deportiva del femenino. De imagen no se vive eternamente; se vive de proyectos, de construir íntegra e integralmente jugadoras, de sanas ambiciones colectivas… Osasuna es el club referente de Navarra: seamos serios, no vale cualquiera y a cualquier precio. ¡Gora Osasuna Emakumezkoak!