Una concejala del PP de Vallanca (Valencia), municipio de poco más de 120 habitantes, aparece en un mitin del PSOE en Teruel, a 55 kilómetros de su casa, y cuando Pedro Sánchez va a comenzar su discurso, le llama, espontáneamente (eso dice ella), “¡hijo de puta!”.
Yo me suelo hacer preguntas que igual mucha gente no se hace y genero novelas mentales para mi propia diversión. La primera pregunta es qué hacía esta mujer en Teruel, a 55 kilómetros de casa. Pero viendo el mapa y que la distancia con Valencia capital es tres veces mayor, pues dices, normal, estaría haciendo compras en su lugar habitual, ¿no van los de Tarazona a Tudela, en lugar de a Zaragoza?
Y una vez en Teruel, aunque seas del PP, si ves un cartel anunciando un mitin del PSOE con presencia de Pedro Sánchez, la siguiente imagen es verte sentada en primera fila del mitin espontáneamente, es lo más normal. Y cuando aparece el protagonista, una emoción irrefrenable te traslada a la sesión del Congreso en la que estaba Ayuso en el palco y, sin poder contenerte, gritas con ella “¡hijo de puta!”, espontáneamente también.
Son cosas normales que le pasan a la gente normal.