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A Joseba Asiron

A Joseba AsironUnai Beroiz

Corría el año 2017 cuando tuve el privilegio de estrechar tu mano en la calle Estafeta. Charlando, al identificarme, comentaste que habías leído una reseña mía en Diario de Noticias relatando cierta anécdota ocurrida cuando hacía el servicio militar. Transcurría el año 1968. Me explicaste que un amigo tuyo fue detenido y encarcelado por lo ocurrido cerca del cuartel de la Guardia Civil en la avenida de Galicia.

Consecuencia de haber leído el libro Vidas Ejemplares me impulsó a dar a conocer esta. A ciertas personas las conocí en la niñez. Llegué a este mundo en un caserío enorme. Dos portales para acceder a las viviendas y la vaquería de Paco Asiáin, entre ellos. Le llamaban venta La Navarra. Estaba situada lindante con la vía del Plazaola, donde trabajaba mi abuelo. La Santa Casa de Misericordia (así la llamaban) y la finca de los Goyenas, que llegaba desde la carretera a Esquíroz hasta la calle Abejeras.

A Wenceslao Lekunberri Barrenechea Uve lo conocí en persona. La chavalería del barrio jugábamos con él. Frente a donde vivíamos, soberbio campo donde Vidal, el vecino, sacaba las ovejas a pastar. Hoy el barrio de Rinaldi donde viví unos años; ¡cómo has cambiado Iruña maitia!

Llevo más de treinta años viviendo en Barásoain, pero no se olvidan las experiencias. Cuando fijé mi residencia conocí a Manuel Turrillas que puso música a las peñas de Pamplona entre otros menesteres. No en balde le llamaban Maestro. Hoy en día hay una plaza que lleva su nombre con soberbia escultura que la preside.

Conservo como un tesoro el libro de música que se hizo, pero no está permitido reproducir o transmitir la totalidad o parte del contenido.