Ladran
Mientras en Pamplona la euforia va paulatinamente menguando, los ladridos desde Madrid siguen escuchándose. Es la respuesta ante el varapalo deportivo que el club merengue recibió en El Sadar ante Osasuna. Algunos jugadores blancos recurren a peregrinas excusas para justificar su incuestionable derrota en el coliseo rojillo. Por su parte, los medios del reino, a través de sus acólitos periodistas, se esmeran por desviar la atención mediática.
La visita a Pamplona les suele producir urticaria ya que el club merengue no es venerado aquí como en otros lugares, si a esto se añade el regreso con la alforja vacía, la urticaria se torna quemazón con erupciones supurantes. ¿Y cuáles son los síntomas? En el estamento periodístico hay uno evidente: criticar a los de aquí lo que obvian a los de ahí.
Claro que se dio alguna actitud inaceptable y reprochable en algún seguidor rojillo, que muy ávidamente se han encargado de colocarla en el núcleo informativo, sin embargo, la incoherencia al no señalar actitudes tan inadmisibles en los suyos cuando éstas ocurren, los delata y les arrebata la credibilidad. Que sigan ladrando, aquí seguiremos a lo nuestro para mejorar en la cancha y, cómo no, también en la grada.