Queremos expresar, a través de estas líneas, nuestro más profundo y sincero agradecimiento a la sanidad pública navarra y, en especial, a todos los profesionales del Pabellón de Virgen del Camino del Hospital Universitario de Navarra, que nos han acompañado en uno de los momentos más difíciles y, a la vez, más importantes de nuestras vidas.

Mi marido, Iñigo, y yo hemos vivido un embarazo especialmente duro. Se trataba de un embarazo gemelar que se complicó, lo que hizo necesaria una intervención urgente. Tras ser atendida en la consulta de alto riesgo, donde se detectó el problema, al día siguiente ya estaba siendo operada en Barcelona. Queremos destacar y agradecer profundamente la rapidez, eficacia y coordinación con la que se gestionó todo el proceso. Gracias a ello, pude ser intervenida a tiempo. Asimismo, queremos dar las gracias al Hospital San Joan de Déu por su trato y profesionalidad.

Aunque la operación fue bien, unas semanas después recibimos la dolorosa noticia de que habíamos perdido a una de nuestras bebés, Luna. En esos momentos tan duros, queremos agradecer especialmente el trato humano, cercano y profesional de los ginecólogos/as de alto riesgo, en particular de Ana Modroño y Carlos Larrañaga, así como de todas las enfermeras que nos acompañaron. Su empatía y apoyo fueron fundamentales para nosotros. Poco tiempo después, tuve que ingresar en Virgen del Camino. Allí recibí una atención excepcional por parte de todas las matronas y TCAE, a quienes queremos agradecer su enorme profesionalidad, dedicación y calidez humana.

Finalmente, nuestra hija Paula nació prematuramente. Fue y sigue siendo, una auténtica luchadora. Queremos expresar también nuestro más profundo agradecimiento a todo el equipo de neonatos, formado por enfermeras, TCAE, pediatras, fisioterapeutas, logopedas y trabajadores/as sociales. Todos ellos/as no solo demostraron una gran competencia profesional, sino que fueron para nuestra hija y para nosotros un apoyo constante, llegando a convertirse en algo más que cuidadoras: un verdadero sostén en los momentos más difíciles. Estuvimos casi dos meses en neonatos y, afortunadamente, hoy podemos decir que ya estamos todos juntos y felices en casa, junto a nuestro otro hijo, David.

A pesar de la dureza de todo el proceso, nos hemos sentido en todo momento acompañados, escuchados y cuidados. Por ello, queremos trasladar nuestro agradecimiento más sincero a todos los profesionales que han formado parte de este camino. Gracias por vuestra ayuda, vuestro compromiso y vuestra humanidad.

Queremos también dedicar unas palabras muy especiales a mi suegro, Jesús Berjón, fallecido en septiembre de 2025. Gracias a él pudimos contactar directamente con la unidad de alto riesgo y nos acompañó en todo el proceso desde el principio, brindándonos un apoyo fundamental en momentos muy difíciles. Estamos seguros de que él, junto a nuestra querida Luna, serán los ángeles que cuiden siempre de Paula. Siempre os estaremos agradecidos.