El Pipa Gancedo, que se encuentra en Pamplona estos días, y presenció el duelo de Osasuna ante el Girona en El Sadar, ha pasado por el canal de Youtube de Osasuna1920 donde, en una charla distendida y amena con Javier Alústiza y Rubén Díez, ha dejado un sinfín de curiosidades, entre ellas cómo se fraguó su salida de la entidad rojilla o su asombro al descubrir que clubes de Pamplona son convenidos del Athletic.
En una escena cotidiana “mientras mi mamá compraba en la farmacia”, relata el argentino “vi un nene jugando. Le dije ‘cómo le pegas… con la zurda’, ‘tienes pinta de futbolista’… ‘¿dónde juegas?’ y me dice ‘en Oberena, que es filial del Athletic’”. Algo no le encajaba al argentino, exfutbolista de Osasuna durante 2001-2003: “En Pamplona… ¿¡cómo filial del Bilbao?!”. Para el exjugador, “Osasuna tiene que tener a los mejores jugadores”. “Los chiquitos tienen que jugar en Osasuna”, sentencia.
La importancia de la cantera
“La gran virtud de Osasuna es ser uno de los clubes que no es sociedad anónima. Eso es algo muy loable. Ojalá podamos enriquecer el fútbol base, el fútbol formativo, con la impronta de los chicos, pero han incorporado muchas cosas interesantes”, reconoce un Gancedo que rememora “bajar una pelota en El Sadar y todo el estadio se asombraba. Ahora la paran con el taco. Han hecho una materia que se llama tecnificación y es muy importante. Antes, en aquel momento, en los años 2001, 2002, 2003… eso fue la antesala para que hoy puedan estar como están. Nosotros hemos luchado, intentábamos día a día permanecer en la categoría y eso era como salir campeón. Fueron años muy complicados, del club, de la cantera...”, expone el argentino.
“En aquel tiempo había pocas incorporaciones. Nosotros hicimos ese proceso, que fue la antesala para que el equipo fuera a UEFA. Y a mí me sacan. Ahora lo puedo contar, antes no quería”, desvela.
Su llegada a Osasuna
Campeón en Argentina, ‘Pipa’ Gancedo aterrizó en Pamplona un 6 de enero. “Tenía 29 años, vine un 6 de enero, corríamos por los campos y se me congelaban los pómulos. Pensé que venía a Alaska. Estaba en Brasil, en verano… Termino esa temporada en River, habíamos ganado lo que es La Champions, la UEFA y cinco torneos de Liga. Me llama un empresario, me cuenta Javier Miranda, que fue al campo a ver un River - Huracán. Ese día, Eduardo Berizzo no jugó y paso yo a jugar en el medio campo”, relata.
Miranda me quiso, a pesar de que sabía que tenía otras alternativas. “Javier Miranda, un fenómeno conmigo, me trae un 6 de enero. En aquel momento, con 25, 26 años ibas al Real Madrid, como le pasó a Pablo García, pero para mí, con 30, era la puerta a Europa. Me enamoré de Osasuna y sigo estándolo. Fue un golpe cultural, pero venir a Osasuna fue muy bueno”, continúa.
El gol de Josué al Zaragoza
“Se merece un monumento”. Así de contundente muestra Pipa Gancedo la importancia del gol de Josué al Zaragoza, en la penúltima jornada de campeonato de 2001, porque “hoy están como están por ese gol”, si hubiéramos quedado 0-0 hubiéramos descendido. “Luego fuimos a Anoeta, que nunca me sentí tan mal en un campo de fútbol. No nos querían hacer gol. Vine con 17 puntos, y luego hicimos 25 en la segunda vuelta. Le llamo al Mono Burgos la noche de antes, le digo ‘tienen que ganar’ que el Mallorca se jugaba ir a UEFA y nosotros ganando nos salvábamos, porque le habíamos ganado al Oviedo en el Tartiere 2-3. Fue un partidazo”, comenta.
“Fueron dos, tres años de ir a por la permanencia para tener hoy lo que tienes. Hoy entro al vestuario de Osasuna, y no me conocen, que me parece bien. El día de mañana a ellos no les van a conocer, los que recuerdan son los hinchas, los socios son los que valoran las cosas”, expone el argentino, que pone en valor la racha actual del equipo, que encadena siete temporadas consecutivas (contando la actual, que está bastante encarrilada) logrando la permanencia en la categoría.
Su salida de Osasuna
“En mi tercer año, que ya estaba Izco, veo la lista para la pretemporada a Burgos y había cinco chavales que no estaban en la pizarra. Eran cinco compañeros, con el mismo contrato que nosotros… ¿cómo no les vas a dejar ir con nosotros? Para mí era la cosa más importante dentro del grupo”, cuenta el argentino, en un desencuentro con la directiva de Izco, al que fue a buscar al estadio. “Fui a El Sadar, sin hablar con nadie, a buscar a Izco y le dije: ‘mañana, si no tienen el bolso en el vestuario Armentano y David Cano, yo no voy a la pretemporada’. Al día siguiente vinieron los dos, hicieron la pretemporada”.
Más adelante, un problema con el seguro del coche le impidió ir con el equipo a Málaga, lo que comenzó a quitarle protagonismo a un Gancedo que terminó jugando la Copa del Rey. “Faltando once jornadas. Aguirre me dice que tenía que jugar en liga. Era su primer año. Faltando dos jornadas, nos habíamos salvado. El martes de esa semana me llaman y me dicen que era el mejor. Pero el sábado, en la despedida de Unzué, me llaman Aguirre y Martín González y me dicen que no cuentan conmigo, a pesar de que tenía contrato”. “Nos dejaron apartados a mí, a Sabino, Sánchez Parra y Sabino”, finaliza. La carrera del argentino siguió en el Murcia antes de volver a Argentina, donde colgó las botas.