Riau-riau
Enrique Maya quiere rescatar la Marcha a Vísperas, el ritual cívico más antiguo de las Fiestas de San Fermín. Secular. La Corporación municipal y su cortejo acompañante se desplazan desde la Casa Consistorial hasta la Capilla de San Fermín la tarde anterior a la festividad del patrono de la diócesis. Objetivo: la asistencia a una función religiosa. La confluencia de actos religiosos, corridas de toros y ferias comerciales está en el origen de los actuales Sanfermines. Las vísperas constituyen el preludio de la procesión y la misa dedicadas al Santo; antes en octubre, ahora en julio. Esa es la esencia. Desde apenas hace un siglo, la denominación de Marcha a Vísperas ha sido fagocitada por la de Riau-riau, expresión de alguna jerga local navarra encajada en la letra que María Luisa Ugalde ("A las cuatro el 6 de julio?") escribió para la preexistente partitura La alegría de San Fermín, un vals compuesto por el músico Miguel Astráin. La incorporación del grito tuvo la intención política de incordiar a los miembros del Ayuntamiento. La escalada en las formas de protesta social y política desde las postrimerías del franquismo, asociada a la actitud incívica de estirar su duración por capricho y a la posterior masificación, concluyó en la inviabilidad del acto y en su retirada del programa oficial. Algunos intentos de superar las adversidades resultaron patéticos. Ciertos hostigamientos, salvajes. Decretada la suspensión, el Ayuntamiento se avino al deseo de algunas asociaciones de jubilados y endosó a La Pamplonesa un par de horas de penoso recorrido por la calle Mayor, sin la menor cobertura de comodidad para su trabajo dentro del tumulto. La alcaldesa Barcina usó el sucedáneo para sus campañas de imagen al trenzar fotografiados bailes antes de meterse en San Lorenzo. La recuperación del Riau-riau ha sido un debate larvado o explícito en las dos últimas décadas. A un mes de la fecha, el alcalde y la junta de portavoces (salvo Bildu por un tema de procedimiento) decidieron devolver el acto al calendario festivo. Los reticentes tienen fundamentos. La fluidez en el tránsito de la marcha, a partir de una segura congestión de público, solo puede garantizarse si los acompañantes desfilan y bailan detrás de la comitiva. Hubo año pretérito en que las peñas lo pidieron por escrito, sin éxito. Se pacta una duración razonable y se respetan el método y el tiempo. Es una mera cuestión logística, aceptable desde las buenas intenciones. La atmósfera social ante la exhibición y exposición pública de unos representantes políticos electos es dato turbador. Por el descontento o la reivindicación que toque. Este año, la crisis económica y la terapia política de inhibirse ante los culpables y castigar a las víctimas. Riau-riau.