Expolio
Este sistema económico perjudica seriamente la salud. La codicia agrava su peligrosidad. La usura es letal. El mercado nos crea falsas necesidades. Los mercaderes financieros pasan de sugestivos facilitadores del bienestar material a implacables verdugos en la insolvencia sobrevenida. El individuo en estado de gracia es su objetivo; el individuo en desgracia, su víctima. Las participaciones preferentes (nocivo producto financiero endosado en muchos casos con engaño) y las hipotecas (concedidas con malintencionada generosidad y abusivas condiciones en la letra pequeña) demuestran la imprudencia culposa o la ignorancia ciudadana, la avaricia del capital y el inadecuado comportamiento de las autoridades legislativas y financieras. El desahucio de la vivienda es una expresión dramática del expolio al que estamos sometidos. Nos despojan del derecho a un puesto de trabajo digno, de parte del salario conseguido, de coberturas sociales, de la protección en la dependencia, de la calidad en la sanidad y en la enseñanza, del acceso a la justicia, de la garantía del sistema público de pensiones, del crecimiento en investigación y cultura. Con iniquidad, alevosía y cinismo. Los suicidios vinculados a desahucios (¿cuántos más imputables a angustias económicas?) han aflorado actitudes farisaicas de jueces, policías y banqueros. Los jueces aplicaban la Ley al pie de la letra -incluso, dicen algunos, con cargo de conciencia- como si ignorasen que la aplicación de la legalidad no siempre equivale a la aplicación de la justicia. Otras veces ya demuestran sapiencia para encontrar vericuetos en el supuesto espíritu del legislador. La recogida de cadáveres estimuló en algunos magistrados la presión al legislador. Sindicatos policiales anunciaron su protección legal a agentes objetores de su intervención en desahucios. Abundan imágenes del celo -que no recelo- policial en ese tipo de actuaciones: apaleamiento y arrastre de resistentes y empujones a ancianos en su testimonial protesta. Los banqueros se han mostrado hostiles con la dación en pago de un bien que tasaron por lo alto para engrosar la deuda y sus intereses. ¿Y los alternantes partidos políticos de gobierno?: blandos de manos ante la presión de los banqueros y sordos ante los documentados e insistentes requerimientos de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Más empeñados en el indulto a banqueros condenados que en la condonación de deuda, salvo que les afecte. Prestos a la amnistía para defraudadores y evasores fiscales y contrarios a aplicarla a morosos involuntarios por ruina. Las medidas aprobadas por el Gobierno, tibias y discriminatorias. Diagnóstico de expertos: fractura social: ricos más ricos, pobres más pobres, clase media en declive. Consecuencias del expolio.