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Cajica

José Antonio Asiáin mantiene la presidencia de Caja Navarra, después de dos años en el cargo y seis previos como vicepresidente. Nombrado por el nuevo Consejo de Administración (12 miembros) surgido del nuevo Consejo General (20 miembros), designado o elegido por el Gobierno de Navarra, el Parlamento, los Ayuntamientos de Pamplona y Tudela, asociaciones empresariales, centrales sindicales (UGT y CCOO) y universidades. Su mayoría rezuma afinidad con la habitual connivencia UPN-PSN, obstaculizadores natos de cualquier investigación sobre el devenir de la entidad financiera foral dentro del desastre general de las cajas de ahorro. En política, Asiáin fue muy cercano al corrupto Gabriel Urralburu: vicepresidente y consejero de Presidencia (1983-87) y vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda (1987-91). En Caja Navarra, vivió la etapa de Enrique Goñi como director, la constitución de Banca Cívica y, dos años más tarde, la fusión por absorción con CaixaBank. Apenas un mes antes de su reelección, publicó en prensa un artículo titulado La reconversión de las Cajas: balance provisional. Según datos del estudio realizado por la consultora internacional Oliver Wyman, Asiáin destaca que Caja Navarra está integrada en uno de los tres bancos con superávit de capital -CaixaBank (el único que cotiza en bolsa), KutxaBank y Unicaja Banco- y que, por tanto, es una de las nueve cajas españolas "con una fuente de financiación de su Obra Social mucho más sólida". La gestión de la Obra Social, mediante los dividendos procedentes de la participación en el accionariado (1,2%), es el principal cometido del Consejo de Administración de Caja Navarra una vez traspasada a CaixaBank la actividad financiera. Barniz sobre el oscuro proceso reciente. Lorenzo Riezu -director de Can entre 1994 y 2001 y antecesor de Goñi (relevo auspiciado por Miguel Sanz con el consejo de Javier Taberna, presidente de la Cámara de Comercio)- se preguntó Qué ha pasado con Caja Navarra, "una de las entidades más solventes del sistema financiero hace diez años": expansión "excesiva y a destiempo"; política de prejubilaciones con alto coste; exceso de estructura en oficinas y personal (con "inflación de puestos directivos" y "aumento espectacular de sus retribuciones"); elevado gasto en Obra Social; crecimiento de la Corporación empresarial, que "ha desbordado los límites de la prudencia". Riezu acusó: las "decisiones estratégicas" tomadas en la Caja han tenido "un impacto negativo" en su solvencia, ni siquiera evitado por los importantes beneficios de la venta de activos. Una conclusión elocuente: "La Can iba en dirección incorrecta a toda velocidad". Cierto. Y una profecía a corto plazo: "De la Can sólo quedará el señuelo de un nombre comercial". Cumplida.