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Gago

Ha muerto José Luis Gago del Val (Palencia, 1934-Valladolid, 2012) -dominico, periodista y músico-, director de Radio Popular de Pamplona entre 1964 y 1969, persona "determinante" (adjetivo suyo) en la constitución de la Cadena COPE, sociedad creada con la unificación de las distintas emisoras diocesanas. Como director general (1980-83) -un encargo transitorio que se prolongó más de lo previsto- incorporó a la cadena a Luis del Olmo, Encarna Sánchez y Alejo García, y transformó una dispersa y heterogénea oferta local en una programación competitiva con el resto de las cadenas nacionales de radio. Licenciado en Teología, Filosofía y Periodismo, consagró su vida al sacerdocio y a los medios de comunicación. Durante su estancia en Pamplona -en pleno franquismo- desarrolló una labor creativa, innovadora y comprometida. Implantó un programa de opinión, Opinión Pública, cuando la opinión pública tenía impedido el acceso a los micrófonos y la única opinión publicada era la oficial. Con frecuencia, los locutores tuvimos que poner voz a los escritos enviados por quienes habían sido invitados a opinar pero declinaban hacerlo oralmente. Era habitual que, al día siguiente, el padre Gago fuese llamado al orden por el delegado ministerial de Información y Turismo. Cultivó el género de la columna con su diaria Mirada de hombre. Limpia e incisiva. De sustrato cristiano y hondo sentido humano y social. Sensibilizó a la sociedad contra los juguetes bélicos. Consiguió que cientos de ellos ardieran en una hoguera, arrojados por niños en la operación Desarme Infantil. Promovió un concurso de canción sanferminera y sacó la radio a la calle durante las fiestas. Radio Popular de Pamplona fue la primera emisora en narrar en directo los encierros. Su aportación de mayor proyección nacional fue, sin duda, el Festival de Villancicos Nuevos, que puso en marcha en 1967, dirigió durante las tres primeras ediciones y dejó como un legado que perduró hasta 1982. Le valió el primero (1968) de sus dos premios Ondas. El padre Gago vivió siempre con la humildad de su admirado San Martín de Porres, dominico peruano, el primer santo negro de América, patrón de la paz, más conocido como fray Escoba. Compartimos un frugal almuerzo en el refectorio del Convento de San Pablo (Valladolid, 20-N-2008, año del diagnóstico de su enfermedad). Recuerdo su sentido de pertenencia a la comunidad de frailes por encima de cargos, responsabilidades y brillos profesionales. Un encuentro inolvidable -natural, franco y cálido-, treintaiocho años después de que en Pamplona hubiera confiado en aquel joven vocacional de la radio a quien deparó sus primeras oportunidades importantes. Con solo un fugaz café en tan largo intervalo de tiempo. Ahora, intervalo eterno.