Imputados
"A mí, que me olviden", espetó displicente el hombrecillo inolvidable. A Miguel Sanz no le ha gustado nada su imputación en el caso de las dietas de Caja Navarra, decisión de un juzgado de instrucción que le ha sorprendido y dolido. Esa frase de ciudadano farruco puede decirla en el tablao de su partido -donde todavía le quedan palmeros-, pero no lo tendrá fácil para salirse por peteneras en su declaración judicial. La semana entrante había comprometido un cómodo monólogo ante sus señorías, cambiado de repente por un comprometido interrogatorio ante su señoría. De momento, la llamada "pena de paseíllo" parece inevitable. La mayoría de los presidentes del Gobierno de Navarra desde la reinstauración democrática han tenido que desfilar ante la magistratura: Del Burgo, Urralburu, Otano (con distintos desenlaces) y Sanz. La actual presidenta está cubierta, por ahora, por el blindaje de su condición de aforada. Siempre por trapacerías económicas. ¡Vaya ejemplo moral de primeros mandatarios! Lo más significativo y demoledor es su sensación de impunidad. En el caso de Can -con táctica de opacidad para diseñar una lucrativa estrategia de dietas-, lo más llamativo no son las cantidades recaudadas -que harían descojonarse a tantos bárcenas-, sino la actitud puesta de manifiesto. Y cuando el sistema resultó desvelado, la huida hacia adelante consistió en cambiar dietas por asistencia por unos complementos de responsabilidad de carácter fijo y estable. Siempre hay que disponer de afluentes económicos que engrosen el caudal del salario principal. Quizá haya delito o quizá no lo haya -lo legal puede ser indecente y la decencia ha de estar en la naturaleza del servidor público-, pero la degradación moral, la desvergüenza personal, el cinismo arrogante y la usura recaudatoria demostrados merecen ya la pena simbólica del desprecio social. Ante la que no cabe más recurso que la desaparición de la vida pública como contribución personal a la regeneración del sistema político institucional. Se les llena la boca con el respeto a las instituciones, mientras se aprovechan de ellas para llenarse los bolsillos. Desde la presidencia de UPN, Yolanda Barcina siempre ha realzado que UPN practica la honradez. ¿Se puede considerar honradez el proceso de constitución y el método de funcionamiento de la comisión permanente de la Junta de Fundadores de Caja Navarra? Sanz, Miranda y Maya, ante la juez. Como imputados. Barcina les esperará en los pasillos de la Audiencia con una pancarta resumen del compromiso proclamado hace tres años en la asamblea anual de UPN, en curiosa coincidencia temporal con la implantación de lo ahora investigado: "Imputado por corrupción, baja y cese al alimón". Y algún bromista cabrón se le interpondrá con un espejo.