Cordura
Palabra de la semana en el discurso político foral. En la presentación del Plan de Acción 2013-2015, la presidenta Barcina pidió cordura "también al Parlamento foral para que no tengamos bloqueo sino acuerdos". Atrás quedan las grandilocuentes apelaciones a la estabilidad y a la gobernabilidad. Atrás queda el frustrado intento de recomponer las relaciones preferentes con el PSN, su único apoyo factible y solvente. En su desesperante soledad, solo le queda la apelación a la cordura. El vocablo es bastante insólito en política. Casi fuera de uso. En declaraciones, en actitudes y en hechos. La cordura ha faltado de forma manifiesta en la gestión de la bonanza económica por parte de los gobiernos de Miguel Sanz, con excesos ya pagados e hipotecas futuras en infraestructuras y obras públicas. La falta de cordura en la gestión y en el control acabó con Caja Navarra, icono financiero para los entusiastas de la identidad diferenciada. La cordura es incompatible con el autoritarismo, la arrogancia y el sectarismo demostrados por Barcina desde su asunción a la alcaldía de Pamplona. También con su impúdico afán recaudatorio. Lo cuerdo sería convocar elecciones anticipadas para que la sociedad intente resolver con sus votos una situación de emergencia social que los políticos son incapaces de arreglar. Que hable el pueblo -poco dado al escarmiento- y asuma las consecuencias. El tiempo de una transición inoperante ha caducado. Mejor dos meses de trámite electoral que dos años de trámite en el Gobierno. UPN gobierna en Navarra porque el PSN lo puso en Palacio. Esta vez a condición de que gobernaran coaligados. La fórmula ha fracasado. Ni hay Gobierno con mayoría parlamentaria ni acuerdos puntuales facilitan el gobierno en minoría. Ya que no tuvo la honradez política de someterse a una moción de confianza tras la salida del PSN, Yolanda Barcina sabe -por una moción de censura que no prosperó- que ha perdido la de la Cámara. O UPN trata de sostenerse en el Gobierno con otra candidatura a la presidencia -difícil, pero quizá un alivio transitorio incluso para el PSN- o disuelve el Parlamento y convoca a las urnas. No es propio de la cordura el apropiamiento de un Gobierno si decides la escisión entre coaligados. La fórmula navarra de lista más votada -tan añorada después por UPN- desapareció del procedimiento de investidura. Las perspectivas electorales son malas para la participación (alta desafección de la política y desprestigio de los políticos, uno de los principales problemas del país), y para UPN, PSN y PP (salvo masoquismos irredentos en los tres casos). Barcina solicita un "ejercicio de realismo" (el suyo define un partido dividido y minoría parlamentaria) e implora "cordura". A su manera: la cordura de los corderos.