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Aralar

Aralar desembocó en Bildu, algo previsible desde su nacedero. Algunos de sus miembros fueron saltando a la orilla. Como algunos militantes han torcido el gesto al insistir Zabaleta -coordinador general- en la decisión congresual de confluencia con Sortu. No tanto porque lo piense como porque lo diga al exterior. La ponencia política de la Conferencia de Aralar programada para este mes defiende que EH Bildu sea en la Comunidad Foral "genuinamente navarro". Autónomo, con órganos propios de decisión. Lo genuino de un proyecto nacional es el proyecto nacional. Los matices son cataplasmas electorales, placebo sugestionador. Todas las marcas políticas del nacionalismo vasco contienen en su esencia la unificación territorial. Es lo que da sentido a su legítima aspiración de un Estado independiente. El proyecto es más radical y apremiante entre las de la izquierda abertzale. Son conscientes de la diversidad de situaciones y sensibilidades en las diferentes circunscripciones del mapa geopolítico actual, pero trabajan por su modificación. Con ideas, palabras y hechos políticos. Copiar los vigentes ámbitos institucionales (Navarra, CAV, Iparralde) equivale a aceptarlos. No parece coherente, sino estratégico. Táctica política coyuntural. La izquierda abertzale agrupada en Aralar ha asumido la compleja peculiaridad de Navarra, plural en sus ideologías y con antagonismos en el modelo de Estado. La dicha es buena. Ahora da la impresión de que su objetivo fundamental de unidad política territorial puede esperar. Quizá se lo enseñó la malograda experiencia de NaBai -de la que fueron promotores y puntilleros-, cuyo espíritu desapareció con sus múltiples fracturas. Sin dejar herederos. NaBai aglutinó votos de distintas procedencias con el denominador común del socialismo y el vasquismo. Aralar sabe y teme que si EH Bildu formula una propuesta directa y categórica de fusión orgánica con la CAV -impepinable en su ideario- ahuyentará votos en favor de GeBai (menos categórico en ese aspecto), que espera también papeletas de la cantera del PSN. Daría cancha a su rival más directo. Les conviene sumar, pero la pugna reside en conseguir el sumando más alto. Por eso Aralar quiere proteger el ámbito "genuinamente navarro" de decisión dentro de la estructura de EH Bildu. Por si toca disentir de los órganos nacionales. Aralar admite la existencia aún de barreras para una percepción normalizada de EH Bildu como alternativa de gobierno foral, no descarta su abstención parlamentaria para facilitar un candidato alternativo y no cierra las puertas al PSN, a pesar de los portazos recibidos. La ponencia es un documento mesurado, contemporizador y conciliador. No parece el andamiaje para una construcción nacional sino para una reforma de interiores.