Aniversario
la censura política en medio público alcanzó expresión relevante en Navarra hace 25 años bajo gobierno del PSN (Urralburu). Pilar Miró, cineasta y realizadora de televisión, fue directora general de RTVE entre 1986 y 1989. A comienzos de la temporada 1988-89, gestionó sin éxito la implantación de un programa nocturno de tertulia política bajo el título provisional de Epílogo. El director del Centro Territorial de TVE en Navarra, Manuel García de Frutos, no quiso ser menos. Organizó una tertulia periodística (30') "sobre asuntos de actualidad", que se emitiría grabada los miércoles de octubre a las 14 horas. Formato: un conductor (periodista del Centro), tres periodistas externos (Manuel Bear, del Gabinete de Prensa del Parlamento de Navarra; Ricardo Lizarraga, de Radio Nacional; Carlos Pérez Conde, de Radio Popular) y un invitado semanal, que participaría en la tertulia y, a renglón seguido, sería entrevistado. El mes de agosto de 1988, ETA asesinó en Estella-Lizarra a dos miembros de la Guardia Civil. El presidente Urralburu estaba de vacaciones en Canarias y la alcaldesa de la ciudad, Rosa López (UPN), tuvo mayor relieve mediático. Gabriel Urralburu quiso recuperar imagen política y, como inicio del curso, propuso la firma de un Acuerdo por la Paz, que terminaría llamándose Acuerdo por la Paz y la Tolerancia. El asunto fue el primero en abordarse en la tertulia inaugural. Entre los comentarios, algunos contrarios a la oportunidad e idoneidad de la pretendida firma. Al término de la grabación, el director del Centro expresó su conformidad con el resultado del programa, a pesar de que el invitado de esa semana, el director provincial del INEM, se abstuvo de participar en la tertulia -como había dejado dicho de antemano- y las cámaras reflejaron su muda presencia hasta el tiempo de entrevista. La sorpresa saltó al día siguiente con la cancelación de la emisión. ¿Qué había pasado?: la consulta del director del Centro al Gabinete del presidente Urralburu. El escándalo político fue mayúsculo, el vídeo desapareció, se grabó un segundo programa -de férreo control en temario e intervenciones- y los tres periodistas convocados optaron por la renuncia y la comunicaron antes de que se emitiese esa segunda entrega. García de Frutos, que no había dado indicación alguna a los periodistas participantes, se defendió con el argumento de que sólo impuso como condición un debate "moderado, sosegado, en el que no se linchara a nadie y no crispara los ánimos de la sociedad navarra", aspecto formal que había pedido "a unas personas contratadas". Falso porque no existió contrato sino el anuncio verbal de alguna compensación económica por tratarse de una colaboración fija. Quizá pensara que la retribución compra servidumbre.