Peldaño
Víspera del 3 de marzo. A ver cómo sube la escalera el PSN. El siguiente peldaño es crucial. Un mal paso puede ahondar su socavón electoral. Los precedentes inducen a la desconfianza. Las cautelas observadas y los condicionales conjugados, también. Como las ambigüedades contenidas dentro de una corteza de apariencia contundente. La dirección federal del PSOE ha disuadido siempre a su franquicia navarra de cualquier proyecto político con el nacionalismo vasco radical, aunque le haya consentido la exploración de posibilidades. Los intereses federales se impondrán a las conveniencias territoriales. Análisis ante una moción de censura: PSOE- Navarra aporta pocos votos y puede quitar muchos en el resto del Estado en las inminentes europeas (termómetro electoral orientativo de la realidad socialista y referencia para aspirantes a postularse en las primarias) y en las generales de 2015; Navarra es una cuestión de Estado ante las pretensiones anexionistas del nacionalismo vasco (comunión constitucionalista PP-PSOE); el escándalo estatal por la confabulación con cualquiera de las marcas de los "batasunos etarras" -herramienta propagandística de la derecha sociológica y mediática- tendría efectos demoledores para unas siglas en estado de fragilidad; el apoyo de la izquierda abertzale a una moción de censura buscaría contrapartidas en los imprescindibles pactos para la formación del futuro Gobierno. PSN- Una moción de censura que llevara a elecciones anticipadas supondría la recuperación de la credibilidad perdida; el nuevo calendario electoral sería incompatible con unas primarias navarras, a mayor gloria de Jiménez ("El PSN soy yo"); la Ejecutiva socialista podría presionar la caída de Barcina como candidata electoral regionalista en la hipótesis probable de perpetuar el histórico entendimiento con UPN; y, disyuntiva, ¡o echamos a Barcina o nos hundimos! Reprobación rima con moción. A la baja. Reproche sin derribo. Bolita de cristal.