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Navarrómetro

Termómetro ciudadano. Exploración auspiciada por el Parlamento foral en vísperas electorales. Aproximación fiable a la realidad social. Las filias inquebrantables y los votos de reacción ante la conmoción generada por el resultado del estudio sociológico matizarán la actual intención de voto en los comicios de mayo. Un desahogo imparable. Un corte de mangas en la ranura de la urna. Barcina constata el daño que ha infligido a UPN. Una ruina para su partido y su carrera. Podemos irrumpe con vigor inédito (ni CDN ni NaBai debutaron con tanta pujanza), sin programa ni candidatura. Encantamiento primario. Heredero de aquella plural y transversal ilusión transformadora de la primera Nafarroa Bai, succiona votos, sobre todo, a PSN e I-E. EH Bildu refrenda la solidez histórica del abertzalismo radical. Los socialistas miden el calibre de su debacle, “recompensa” a su perseverancia en burlas y vaivenes. Geroa Bai pierde respaldo, diluidos sus perfiles de izquierda y moderado su talante nacionalista. El PPN se convierte en insignificante. Refundado, volvía para quedarse. Quizá para quedarse en nada. La valoración de los líderes políticos forales presenta notas muy bajas. Los tres mejor puntuados son nacionalistas vascos. Uxue Barkos reproduce aquí su buena imagen nacional como diputada a Cortes. Le siguen Bakartxo Ruiz (desestimada con torpeza como cartel de Bildu) y el histórico dirigente Patxi Zabaleta, intelectual y estratega. La clasificación es descendente de izquierda (IU, PSN) a derecha (UPN, PPN), con abrumador castigo a Yolanda Barcina (2 puntos sobre 10). Cierra la tabla la portavoz popular, Ana Beltrán, quien, meritoria en tarea y actitud, sufre el deterioro político y moral de la casa matriz. El Navarrómetro expresa con elocuencia el estado comunitario de indignación, hartazgo y cabreo. Las cábalas de gobierno alternativo, prematuras. La tendencia de cambio, consagrada. La encuesta lo barrunta con datos. Ahora, podemos.