Recuperación
El mantra del nuevo año. Anuncio falaz. Engaño perverso. Pronóstico manipulado. Diagnóstico previsible desde la aplicación de los duros recortes, hecho con síntomas alterados por los intereses bastardos de un año electoral de triples comicios en la mayoría del Estado. Dos mil quince tenía todos los boletos para embocar la salida del túnel y el discurso oficial ha cortado la cinta inaugural. Con sonrisa cínica y mueca de tahúr. Exaltación de brotes apenas perceptibles en la macroeconomía, invisibles para las capas sociales que soportan (en el doble sentido de sostener y tolerar) el enriquecimiento de los desalmados talibanes del capitalismo. Obsolescencia programada de la crisis, a conveniencia política de los depredadores del Estado del Bienestar. Fraccionan los servicios públicos para hacerlos negocios privados; acoquinan en lo que pueden a los jueces, con politización de sus órganos de gobierno, presiones políticas, escasez de medios humanos y precariedad de dotaciones auxiliares y materiales; contemplan con indiferencia la emigración de profesionales cualificados e investigadores apasionados; la contención del gasto en salud y educación relega a la inversión en educación y salud; foto de mofa para anunciar un raquítico subsidio temporal destinado a desahuciados del trabajo; migajas de subida a perceptores de pensiones y del salario mínimo interprofesional; destrozan los derechos y modifican las relaciones laborales; dejan la dignidad en manos de la caridad. La hemeroteca es memoria insobornable, pero argumentan que sus contradicciones suponen rectificaciones avalistas de su sabiduría. Su arrogancia es patética, sabedores como son de su condición de peleles manejados por poderes no elegidos democráticamente, se llamen Fondo Monetario, Banca, Fondos de Inversión o Industria Farmacéutica. Recuperar es volver a adquirir lo que se tenía. Ni de coña. La auténtica recuperación consistirá en votar con rebeldía ciudadana. ¿Podremos?