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Claridad

El dirigente que eluda la concreción de sus pactos electorales, reproduce el comportamiento de los políticos de la casta. Así de claro. La exigencia de conocimiento previo de las preferencias nominales de pacto no es una obsesión caprichosa y enfermiza. Es una medida terapéutica básica de ciudadanos hastiados. Conviene acotar a los partidos políticos su margen de maniobra y de engaño. De estafa. De burla. De manipulación insolente. Aquí en Navarra, el mismo CDN (escisión de UPN) que con su potente irrupción sacó del Gobierno a los regionalistas y permitió la efímera existencia de un tripartito plural, facilitó la mayoría absoluta de UPN cuando se encontraba al borde de la extinción. Con una pírrica representación parlamentaria, los convergentes se sentaron en el gabinete foral y permitieron algo tan serio como un Ejecutivo con mayoría absoluta. Aquí en Navarra, estamos hasta los cojones de las mentiras del PSN en sus promesas de apoyo a una alternativa de progreso social. Tan reiteradas como incumplidas. Por eso, esas siglas tienen hoy credibilidad cero. Es la consecuencia lógica y merecida de comprometerse con el cambio e incurrir en la continuidad con apoyo parlamentario y hasta gobierno de coalición. Aquí en Navarra, los partidos constitucionalistas hegemónicos se alternaron en el Gobierno -complacidos y cómplices- cuando la actitud parlamentaria de los denostados batasunos influyó en la activación del mecanismo de la lista más votada. Aquí en Navarra, los partidos mayoritarios concedieron migajas de poder, cuando les convino, tanto al Partido Carlista como a Izquierda Unida, que las aceptaron. Aquí en Navarra, se construyó una coalición plural ilusionante (NaBai) y la destrozaron desde dentro para decepción de sus ilusionados y confiados votantes. Otro timo. Escarmiento fundado. Las franquicias que disimulen su identidad para no perjudicar a la matriz, no parecen fiables. Dime con quién andas y te diré quién eres. Desde ya.