¿Es independentista GeBai a ojos del PSN? La respuesta que conviene a los socialistas es la negativa, aunque distorsione el sustrato ideológico del PNV y sus afines. Todo partido nacionalista aspira a la construcción de una nación, a dotar de Estado a un pueblo, al margen de las relaciones que pueda establecer con otras naciones. La pregunta es pertinente porque responde a una de las líneas rojas marcadas por la candidata Chivite: “No tienen cabida ni los independentistas ni la derecha de la austeridad y los recortes”. Otra cosa es que habría hecho la vista gorda (GeBai se ha descafeinado de independentismo y de izquierdismo con respecto a NaBai) si las proyecciones demoscópicas hubieran adjudicado mayoría absoluta al trío PSN-GeBai-IE. Pero nada más lejos. Podemos, la incógnita más temida, rechaza sinergias con UPN y PSN. De manera rotunda. La corriente apoyada por Madrid no hubiera sido tan tajante y está por ver que a la vencedora le dejen serlo si los pactos en Navarra chirrían en el conjunto del Estado. Noviembre puede pagar facturas de mayo. El planteamiento de Uxue Barkos -la líder menos mal valorada en España y en Navarra según el retrato de los estudios sociológicos- es abierto y conciliador. Anuncia nada y todo. Apuesta por “un cambio integrador, capaz y duradero”, sin exclusiones: “No tenemos líneas rojas sobre siglas”. Geroa Bai: sí a un futuro sin líneas rojas y con objetivos comunes. Una integración social real ha de incluir desde la tradicional derecha foral y española hasta los emergentes e indignados movimientos sociales. Incluso al nacionalismo vasco de distinta madera y modales hegemónicos. ¿Cómo se integra a los profetas del “gulag euskaldun” (UPN)? ¿Y a los contumaces reventadores del cambio (PSN)? ¿Y a elementos demoledores de NaBai, ahora en Bildu? ¿Y a la franquicia de los recortes y la desigualdad (PPN)? Geroa Bai se ofrece como levadura definitiva en la repostería del cambio. Y como guinda del pastel.